Visitaba un pueblo
de las estribaciones del Atlas. La excursión era interesante y lo estábamos pasando
muy bien, a pesar de las incomodidades del viaje. Pero es así siempre, cuanto
mejor es un viaje más incómodo es. El guía nos llevó a una casa con la promesa
de que nos enseñaría algo asombroso. Lo seguimos sin demasiada ansiedad,
promesas así son frecuentes y acaban casi siempre en desilusión. Surgió en el
umbral un local ojizarco, que nos hizo entrar con una sonrisa y curiosamente no
nos hizo pagar ninguna entrada. Nos llevó al jardín y lo que entonces se
presentó ante nuestros ojos era asombroso y difícilmente descriptible. Vimos un
elefante pequeño, inmóvil y de color verde, sus patas yacían enterradas en la
tierra, y aquí y allá sobresalían raíces gruesas como puños. Era un
animal-planta, sin hojas pero con unas curiosas inflorescencias en la trompa y
los colmillos. Del mismo modo yacían repartidos por el jardín una docena de
diferentes animales, un león, una jirafa, una tortuga, todos enmohecidos y
clavadas sus patas en la tierra, con flores extrañas, muy extrañas, pero sin
ninguna hoja. Me pregunto qué les impide a los animales-plantas tener hojas? Me
pregunto qué les impide a los seres humanos deshojar sus esperanzas?
Las puertas que se abren en una experiencia imaginaria, tan real como la vida misma.
viernes, 7 de diciembre de 2012
lunes, 26 de noviembre de 2012
40
La libertad no es
nuestra, nos la han robado al nacer. No somos libres hasta la tumba. En vida
nadie es libre, ni el rey ni el salvaje, ni la viuda ni el profeta; nadie es
libre en vida. El dinero te da hierros, la
familia también, el trabajo te azota desde niño, y sobre todo el temor
al caos te quita alas, pues has de ordenar y limpiar continuamente, por fuera y
por dentro de ti. Tu corazón yace en la mazmorra de tu pecho, tu sangre nunca
es libre sino cuando brota de la herida. Tu boca es un candado, tu sexo una alcancía.
No sabes sino aprisionar y vives aprisionado. Eres libre sujeto a una cadena –ama
a Dios, sólo en él hay libertad.
sábado, 10 de noviembre de 2012
39
Hay que afrontar
el destino, quizás dentro de un par de generaciones todo cambie, todo se vaya
al garete, y no quede nada de el sistema social actual. Pero afrontemos la
cuestión, sepámoslo y obremos en consecuencia. Con acción o inacción, qué más
da, con hijos o sin hijos, qué más da que algún humano herede la tierra o no.
Hagamos lo que hagamos sólo hay azar, y el azar está por encima de todo lo
muerto y lo vivo, por encima de todos los insectos y el hombre, el azar está
hasta por encima del azar mismo… y ése es el Dios en que me anego.
miércoles, 7 de noviembre de 2012
38
Mi fe es un hecho
que disfruto individualmente, y no es nada social, como eso que llaman
religión; que no está mal, no la vitupero como los incrédulos, solo digo que es
trabajar para el grupo y no para uno mismo. Del mismo modo me aburre mi trabajo
productivo, pues es crear en lo social; nada que ver con mis estudios, en los
que creo hacia Dios, pues enriqueciendo mi alma soy mayor y miro a los hombres
sin rencores. Estar entre los hombres duele un poco, asecharlos es menos
dañino. Si despejo el rostro de Dios de todos los pingajos que le hemos colgado
queda un espejo bruñido, cuyo reflejo
perdimos al nacer.
domingo, 4 de noviembre de 2012
La estación eterna
Era donde vivían
los hombres eternamente, la estación donde paraban todos los trenes, y dejaban
la marea de viajantes aferrados a aquellos pretiles, a aquellas aceras
encumbradas. Yo lo vi con mis ojos de niño, y sé que allí irán a parar mis
pasos, como los de todos los que me acompañan. Allí parará el mundo. Lo veo
claramente, el volcán que estalla, la lava que cubre todo, absolutamente todo; “La
virgen de la Rocas” y “La Gioconda” tragadas por el Vesubio de la estación, el
eterno magma que sonríe en los labios de Leonardo. Y yo tragado con todo y
todos, soñado acaso… pero tragado!
sábado, 27 de octubre de 2012
37
Con frecuencia me
entran ganas de coger un garrote y liarme a dar garrotazos en la calle, hacer
reventar los cráneos como calabazas maduras. O me entran ganas de violar a las
vecinas, sin que quede exenta ninguna. El pensamiento es pesado y los hierros también.
Mas yo haré siempre lo correcto, y no mataré a nadie, pues no tengo uñas ni
garras para afrontar el momento. Con frecuencia me siento ruin de pernera, y
viajo por mil travesuras imaginadas. Mas yo haré siempre lo correcto, nunca
errarán mis pasos, pues yo no estoy tan cuerdo. No soy tan normal como para
besar ese ala de sombrero.
domingo, 21 de octubre de 2012
36
El pensamiento es
libre. Absolutamente libre. No hay decálogo que lo haya prohibido, ni ley
impuesta sobre él. Jesús decía que no lo que entra por la boca sino lo que sale
por la boca, la palabra, contamina. Pero la literatura son pensamientos, pura
ficción, y sólo contamina a quien es sensible a la contaminación. Es cierto,
las malas palabras engendran malas acciones, pero los malos libros sólo
engendran polvo. Diría, poniendo en mi boca las palabras de Yusuf: “Yo no
pretendo ser inocente. El alma exige el mal, a menos que mi Señor use de Su
misericordia. Mi Señor es indulgente, misericordioso.”
viernes, 5 de octubre de 2012
35
La religión hace de Dios un hecho social. Por eso yo huyo de la religión y de la liturgia, por eso tengo dedos palmeados y aúllo a oscuras. Porque Dios es para vivirlo a solas, todos lo han dicho, casi todos los profetas lo han escrito. Cuando muera voy a estar solo ante él, nada ni nadie va a interferir. Seré más que un hombre, seré un ansia invertebrada. Las manos de Dios, su ombligo, la soledad ante nosotros construida. Todo lo que edifico en mi vida para huir del gracejo, de la irreverencia, de tanta tanta debilidad humana. Soy más fuerte yo en mi pequeño dedal que todos los demás en un Universo.
domingo, 30 de septiembre de 2012
El barbusano
Te yergues en la
ladera del Barranco Hondo, y eres espigado y señero como un señor en su feudo.
No hay nada cambado en ti, ni joroba ni peta, eres la madera en resuello que
aspira a la saeta, a ser venablo que llega al cielo, consuelo del canario
triste. Mi abuelo Pantaleón limpiaba el camino en la ladera que lleva a ti, y
mondaba tu rama vieja, tu corcho roído. Vienes en la familia no se sabe de
cuántos siglos atrás, viejo y ponderado, altivo y seductor. Muchas familias
tienen un escudo de armas, o lo han tenido; pero cuántas familias pueden
jactarse de tener un árbol protector, un barbusano enhiesto, que niega los días
y el tiempo. Qué árbol más de la tierra! Qué canario y laurisilvo! Tú deberías
ser ilustre y ser estudiado en los colegios de medio mundo; no como las
palabras tristes de un canario exiliado que perdió su barbusano bajo el mar,
bajo la playa de un volcán.
lunes, 24 de septiembre de 2012
El árbol
Un árbol tiene muchas cosas que contar, muchas hojas que son plumas y en las que se escriben los mil y un cuentos que emanan de sus raíces. Te miento como árbol, árvore o albero, te miento como el moro schajara, schajara laimun, porque tú eres un limonero y cuentas mucho, entre tus ramas de sombras y tus trinos en puños de nidos. Cuentas de un amanecer en Puntallana, de unos huevos que eran soles, y de ramas que eran alas. Cuentas de la Arabia Feliz, y de la nao que embarrancó en Nogales. De la rabia de un mediodía sin órbita, en que todos los ojos eran soles y brillaban las pupilas en su sombra, como un dios en su madriguera. Te canto, limonero, verde y tierno, por todas tus lenguas, por todos tus sobacos que huelen a tierra y a humo. Te canto porque te canto, y porque cantando soy tuyo, allá en la lejana Viña Grande, menos de hombre que de hoja.
viernes, 21 de septiembre de 2012
El Genio
Medita en su casa
tiernamente, al genio ya hace tiempo que se le cayeron los párpados, que vive
agazapado en la realidad diaria a merced del azar y las mareas. Se sienta y
toma el café mientras hojea una biografía de Euler, él no es matemático pero
gusta del orden en las cosas y de saber cada día un poco más. Considera que la
inteligencia no es un coeficiente, él para sí mismo, que ha escrito tanto, considera
la genialidad un accidente que te permite tutearte con otra gente, no la gente
de siempre; y sobre todo, por encima de todo, el genio es una manera de estar
solo consigo mismo, una manera de tantas, la de Pessoa era bien diferente.
Llaman a la puerta, el Genio intuye unas manos femeninas, se incorpora lentamente,
movido por unos tensores cuasi relativistas.
domingo, 16 de septiembre de 2012
34
Todas las vidas
tienen su leyenda, y cuando menor es la tormenta surge la arpía de los
corazones, que es más fea que un trueno. Todos los hombres tienen un sino, y yo
ofrezco a los dioses mis genitales en una bandeja. Como un olvido, pasto para
las ratas, como algo que no sirve o ya caducó, yo ofrezco mi hombría en las
telarañas del templo, bajo el frío impluvium, húmedo de tanto sacrificio
estéril. Así me hago a mí mismo, así reivindico mi osamenta. Porque ya estoy
muy cerca, Señor, sin seres ni emblemas asociados, estoy tan cerca que puedo
tocar tu sombra, la luz.
viernes, 14 de septiembre de 2012
La propuesta
John lo había pensado muchísimo, le había dado mil vueltas al asunto; y ahora ahí estaba, en el bar junto a Karem, y otro par de amigos comunes. Sabía que la quería, que la quería muchísimo, y por eso ahora no podía parar, tenía que proponérselo. Oía a Karem hablar con los amigos y se sentía arrobado, aquélla era sin duda la mujer, su mujer. Era preciosa, nunca había visto una mujer así. Estaba seguro de que no erraba al proponérselo.
Esperó a que el par de amigos se marcharan, entonces la encaró y cuando fue a abrir la boca, ella dijo de sopetón: “Te están saliendo canas en las sienes.” Cerró la boca y no dijo nada, absolutamente nada por un buen rato. La propuesta agonizaba.
sábado, 8 de septiembre de 2012
El loco
John platicaba con
su siquiatra de cosas de aquí y allá.
-Cómo se encuentra?
-Bien, como siempre.
-A veces no está
bien.
-A veces no estoy
mal.
-Y con la
medicación? Tiene alguna queja?
-Sí.
-Qué le pasa, pues?
-No, el problema es
precisamente el contrario. Si no tomo nada pasan mil cosas, pasa de todo en un
pequeño espacio de tiempo. Pero tomando lo que queda es esta rrrrrrabia seca,
esta boca devorándome el corazón. Estas ganas de hacer todo sin que haya
espacio para nada.
-Ah, compadre,
usted está sanando.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Walking de Wallen
Una vez me quedé un
mes en Amsterdam por motivos de trabajo. Pasaba casi todos los días por de
Wallen. Miraba las mujeres en las vitrinas y babeaba, pero nunca me paraba,
bueno empecé a pararme cuando descubrí a una pelirroja en una esquina. Era
preciosa y no iba muy escotada. Me paraba y la miraba largos minutos, ella me
embromaba tras la vitrina, pero yo no hacía caso y seguía camino; así una y
otra vez. Hasta que un día que venía con resolución de pararme un buen rato.
Encontré la cortina cerrada y un cartel colgado tras el cristal: “Cerrado por
boda.” Suspiré, la vida no deja a nadie atrás…
33
El miedo me
reconcome los calcañares, me hace parecer más triste de lo que soy. Y a
espuertas vacío mi esplín, que ya no es de aburrimiento, sino de temor, como de
vergajos dados en la espalda; y una lágrima y una gota de orín que escurren por
las sienes, se encuentran en el labio y murmuran verdades profanadas, lenguas
de hastío entrapadas en miedo. Soy de hechura simple, masco a dos carrillos
toda la progenie, y me sé certero hasta en la muerte. No cejaré de decir la
oración, de procurar mi libertad estúpida de macaco entupido, y trataré a los
dioses con desidia, porque no labran mi jardín, porque no comen mi trigo. Tengo
los cachetes repletos de miedo masticado.
jueves, 30 de agosto de 2012
Asesinato sospechoso
Fue en la
Wijnstraat, la mañana del día 4 a las 09:00, la señora de la limpieza encontró
el cuerpo inerte del propietario en el salón. Después vino la policía y tras
hacer un reconocimiento completo de la casa encontraron otro cadáver en el
desván. Al propietario le habían pegado un tiro en la frente, luego el extraño
fue al desván y se pegó él mismo un tiro en la sien. En principio no había duda
de lo que había pasado, pero el forense al estudiar los cuerpos descubrió que
el propietario había muertos dos horas después que el extraño.
Los detectives
analizaron todos los datos, la posibilidad de que hubiese habido alguien más en
la casa, pero todo fue inútil y el caso se cerró irresoluto. Yo no sé la
solución, porque no soy Poe y porque no me da la gana saberla. Pero sí sé una
cosa, que a la misma hora que murió el extraño mirando al Poniente nació un
niño en la casa contigua.
miércoles, 29 de agosto de 2012
OJOS SIN PÁRPADOS
Capítulo 1
No diré que mi
historia es tan especial que vaya a ser recordada mucho tiempo, tan sólo unos
instantes, lo que se tarda en leer la
página de sucesos del periódico. Pues mi historia salió en los periódicos, y
estuvo en boca de las gentes de Dordrecht, donde nací hace ya cincuenta años,
pasados a caballo entre la calle y el hospital siquiátrico.
La vida es ahora
muy simple, sin los terribles períodos
maníacos o depresivos que me asolaban hasta hace poco. Tengo un trabajo de
protección social, en una fábrica que acoge a enfermos y a locos. Tengo un
pisito también adjudicado por el ayuntamiento. Voy cada tres semanas al
siquiátrico, a control. Cada día tomo eutimizantes y antisicóticos. Me siento
bien, pero ya no soy feliz, pues estoy solo, pues Arabela hace veinte años que
desapareció.
La mayor parte de
mi vida la he pasado solo, recuerdo que de pequeño mis hermanos salían a jugar
fuera y yo me quedaba en casa viendo la tele o tocando la trompeta. Amo la
música, amo tocar la trompeta. Tengo el mismo instrumento desde que era
pequeño, lo heredé de mi abuelo, que tocaba en una pequeña orquesta. Algunos
domingos y días de fiesta señalados tocaban en la calle, y mi madre nos vestía
con la ropa de ir a misa e íbamos todos juntos a ver tocar al abuelo. Pero eso
duro poco, mi abuelo pasó a mejor vida cuando yo era aún pequeño.
No es tan terrible
estar solo, lo terrible es estar solo después de haber estado acompañado un
largo período. Vivimos juntos diez años, Arabela y yo… perdonen, aún no me he
presentado, soy un poco descortés, me olvido siempre de saludar a la gente y de
felicitar a los amigos por su cumpleaños, bueno… cuando tenía amigos. Mi nombre es Remko Fortuin, ese nombre seguro
que no les dirá nada, mejor así; no me importa la publicidad propia, el resto
de los nombres que aparecen en este escrito, como el de mi Amada, Arabela, son
pura ficción. Pero yo no soy ficción, ni las personas son ficción, sólo sus
nombres lo son. Yo soy de carne y hueso, y Arabela también lo era.
No creo que sea
capaz de escribir una novela, pero tengo tiempo, mucho tiempo, y aunque este
escrito lo hago para mí mismo, quizás algún día caiga en manos de una persona
interesada, que lo lea con el respeto que merece. Y lo dedico a la memoria de
Arabela, para recordarla, para que no muera tan fácil, para que otra gente que
no la vio nunca sepa lo buena que era. Recuerdo haberle escrito alguna vez un
par de poemas, se los enseñé, me sonrió y me los devolvió con una mueca irónica. Probablemente eran muy malos;
lo nuestro era la música, yo con mi trompeta era una furia desatada, llevaba el
jazz en la venas, y Arabela con su contrabajo, aunque era más de formación
clásica, cuando se soltaba su ritmo era enloquecido y arrebatador.
En mi vida han
pasado muchas cosas extraordinarias, unas me han hecho muy feliz, otras muy
triste. Arabela es la mejor de todas. Pero mi vida también se ha presentado
ornada por una enfermedad mental, que me ha hecho muy infeliz, y en muchas
ocasiones falsamente feliz. Mi enfermedad la llaman actualmente trastorno
bipolar, más conocida por su antiguo nombre, trastorno maníaco-depresivo. La
gente no tiene ni puñetera idea de que trata esta enfermedad, lo que pasa con
todas las enfermedades mentales, que son totalmente desconocidas por el vulgo,
pero con todo decir en público que eres maníaco-depresivo te va a marcar ante
muchos, que tienen en la mente el daguerrotipo de un mal film norteamericano.
Esta es la historia
de cómo obró la enfermedad en mí, pues supongo que a otro que la lea y tenga un
problema similar le ayudará, y es la historia también del romance entre Arabela
y yo. Pero Arabela ya no está presente, murió un día, murió un día entre mis
manos…
Capítulo 2
De mi infancia no
digo nada, pues nada merece decirse. En la Unversidad estudié Informática, y
recuerdo que fue un buen tiempo, de hecho allí conocí a Arabela y allí nos
enamoramos. Yo hasta entonces era muy tímido con las mujeres, iba en el autobús
y veía las chicas, se me salían los ojos de lo guapas que eran, pero nunca me
atrevía a decir nada, no tenía el valor ni las ganas. Con Arabela fue todo diferente,
le gustaba la música, le gustaban las películas italianas, empezamos
coincidiendo y continuamos cohabitando.
Mi primer período
maníaco lo tuve con 23 años, Arabela y
yo teníamos un pisito cerca del centro de Dordrecht. La verdad es que no fue un
período excesivamente remarcable, lo único es que no dormía y no paraba de
tocar nunca la trompeta, con el machete la mano, diría, pues era dando caña a
diestro y siniestro como me sentía feliz. Era plata viva, un tejemaneje de
abruptos emocionales, de profundas garrapatas de luz, que sólo la tierna
Arabela me sacaba de las orejas de cuando en cuando.
Fui a la facultad,
allí en Rotterdam, en la tan distante y tan cercana a la vez Rotterdam. Cursaba
el último año de carrera, y me iba bien, aunque soportaba el stress a duras
penas. Aquella mañana estallé. Me senté en la primera fila en clase de física
moderna y estallé.
-Puede definir
matemáticamente en la pizarra la paradoja de los dos gemelos de Einstein? Tiene
toda la pizarra para usted solo –preguntó el profesor.
A mí me pareció que
había mala hostia en la pregunta, que no venía a cuento, y sobre todo que la
matemática no era mi fuerte.
-La del gemelo que
se queda en tierra mientras el otro se va en una nave espacial –pregunté
inocentemente.
-La misma –replicó
empezando a irritarse.
Me salía la espuma
por la boca, y casi me lo trago, dije algo así como: “Paradojas las que quiera,
pero una a una, y con la cuchilla de Occam bien afilada. Si no no comulgo, no.”
Estaba tan fuera de
mí que fue necesaria media docena de alumnos para aplacarme. Me hallaba boca
abajo, diciendo que sé qué cosas, probables maldiciones en esperanto; y
llamaron a la policía, que tras comprobar que no estaba drogado me enviaron al
hospital siquiátrico, donde di con mi arrebato en un jergón, y unas paredes
servían de Cupido a mis desamores.
Era la primera vez
que un destemple me llevaba a perder los cabales. A despotricar contra el mundo
y el tiempo como un poseso de las endorfinas. No dormí en cinco noches. Más a
la sexta dormí 18 horas, la cuerda de mi arco se destensó hasta pisarme el
pellejo con mis propios talones.
Capítulo 3
Encerrado estaba
cuando Arabela me visitó, mucho mejor estaba, ya no daba tanto miedo. Dimos un
paseo por el parquecillo fuera del siquiátrico.
La miré y recordé la primera vez que la vi en el bus, entonces era una
bella extraña, pelo claro, entre castaño y rubio, ojos azules, se los vi más
tarde, aquel día llevaba gafas de sol. Me gustó desde que la vi, pero mentiría
si dijese que fue pasión lo primero que sentí por ella, tardé tres o cuatro
viajes en el mismo bus en prendarme de ella. Es difícil decir por qué nos gusta
una mujer y no otra, no creo que nadie tenga la solución; lo cierto es que a mí
desde entonces las demás mujeres me importaban bien poco. Cómo nos presentamos?
De una manera fácil y espontánea, la seguí dentro de la facultad y la vi
hablando con un conocido, me metí en la conversación y entre una cosa y otra
conseguí sonsacarle un número de teléfono y un nombre.
Ahora en el
siquiátrico me hablaba suave.
-Llevas un par de
meses muy estresado, te lo he dicho, tienes que parar ese ritmo, las clases,
los ensayos, por la noche escribiendo hasta las tantas. No llevas una vida
sana.
Yo la miraba a la
cara, porque lo que siempre nos queda de una mujer es el rostro, a pesar de que
todos los rostros sean parecidos, o tan diferentes. Yo sé que el rostro de
Arabela se forma de otros mil rostros, pero es en su perfección aparente que se
sublima, como el de una diosa a la que haya consagrado todas mis esperanzas.
-Estoy mejor ahora,
pero me siento sin ninguna fuerza, no tengo ganas de nada, ni de besarte tengo
ganas. Es todo tan confuso, tanto alboroto aquí dentro, en mi cabeza. No puedo
dejar de pensar… hasta hablar me cansa –dije.
Y replicó
confortante.
-Sentémonos en
aquel banco, debajo del árbol.
Nos sentamos en el
banco y acosté mi cabeza sobre su regazo, mientras ella me acariciaba el
cabello.
Todo, no había todo
empezado con un secreto.
Capítulo 4
El padre de Arabela
era un plasta, en diez años que estuve junto a ella lo vi sólo un par de veces,
en el funeral de su mujer y en mi juicio. Era una suerte. Y no es que Arabela
hablase mal de él, no, no hablaba en absoluto, pero se palpaba a la legua que
su relación era muy tirante. Mi problema es la memoria, que recuerdo todo a la
perfección, entonces se me mete una cosa y la relaciono con todo lo que veo; y
soy un hacha buscando enlaces extraños, a todo le hallo un vínculo, y ya está
servida la historia. Fue lo que me paso la vez aquella en que jugaba con
Arabela una danza en clave skinneriana.
-Siéntate –decía
ella.
Y yo respingaba.
-Cálmate.
Y yo me subía a la
parra.
Y así horas y
horas, ella con suma paciencia devanando la madeja de mi locura, intentando
colarse en mi fuero interno para entender, para arrojar algo de cordura en mi
mente. No había forma, danzaba y danzaba la danza del loco de la noche a la
mañana, y eso solía durar de una a dos semanas. Para volver loco a cualquiera.
La primera vez que
recuerdo estar muy “alegre” tenía diecinueve años. Se me metió en la cabeza la
estúpida idea de escribir una novela que tratase sobre física. Durante meses le
dediqué todo el tiempo del mundo, pero al final colapsé y convalecí en cama una
semana entera. Entonces mis padres me llevaron al siquiatra, pero que voy a
decir de siquiatras, si no que no son mis mejores amigos, de hecho nunca he
creído en ellos. Razón por la cual me negaba siempre a tomar la medicación,
ideaba cualquier tipo de treta para escabullirme. Sólo empecé a tomar las
pastillas cuando tuve treinta años, a raíz de lo de Arabela, y es que estaba
cagado de miedo.
Capítulo 5
-Eres mi tocinito
de cielo, mi costillita almibarada –le decía a Arabela acurrucados en la cama.
-No empieces ya a
dorar la manzana, basta conque estés ahí callado, quiero leer este libro.
-Ya, encuentras más
interesante leer un libro que pasar el rato conmigo; ombliguito de trapo,
pulpita de melocotón.
-Anda ya, déjame de
una vez, si no el señor Camus se va enfadar.
-Pues que se
mosquee, tres son multitud en esta cama.
-Debería darte
vergüenza, no tienes nada que estudiar?
-No, los libros no
valen nada cuando estoy contigo, prefiero ver cómo parpadean tus ojos.
-Eres un diablo, al
final vas a conseguir que nos suspendan a los dos.
-Déjame tu piquito
colibrí para libar el néctar que te chorrea.
Le di un beso
húmedo.
-Déjame en paz,
mastuerzo.
-Mas… que…
-Me has dejado la
cara toda babada.
-No te hagas la
bruja, es la baba del amor.
-El amor de cerdos
–gruñó.
Fingí que me
afectaba su fingida rudeza, y me arrinconé en mi lado de la cama. Pasaron cinco
minutos en silencio. No la miraba, pero sentía palpitar su corazón. Me miró al
fin con una sonrisa, y dijo:
-Por qué no me das
un beso, ojillos de limón?
-Un beso con baba,
mi tocinito de cielo?
-Sí, con tu baba de
marrano enamorado, mi boca está seca.
La besé
estrechándola en mis brazos, hicimos el amor un buen rato.
Capítulo 6
En mi vida sólo he
tenido un par de amigos. Jan, un amigo de infancia que todavía sigo viendo.
Siempre ha estado cerca, incluso en los peores momentos, con las crisis
maniacas o depresivas; no obstante en estos momentos se ocultaba, no iba a
verme, yo pensaba que era porque yo no le importa, pero más tarde supe la
verdad, no venía a verme enfermo porque no soportaba verme así. Él me ayudo a
indagar después de la muerte de Arabela,
yo no creía poder haberla matado, y ambos pensábamos que alguien lo hizo, algún
desconocido o no…
Arabela era extraña
con sus cosas, por sus secretos quiero decir. Una persona no puede amar a otra
y tener secretos, siendo así ambos acaban hundiéndose en una ciénaga de la que
nunca se alzarán. Por eso la vida con Arabela no siempre era fácil, por eso y
porque la vida nunca es fácil de por sí.
Tuve otro amigo,
Alí, un turco, periodista, exilado en Holanda por oscuros motivos políticos. Hicimos
buenas migas, incluso empecé a estudiar el turco, pero al año o así se volvió a
su país y me quedé sin amigo, sin una dirección a la que enviarle una carta.
Capítulo 7
Estoy sentado en el
sofá, fumándome un pitillo y matando el tiempo. Por la ventana del frente pasa
gente. La mayoría son vecinos que sacan a pasear el perro o van a hacer alguna
compra. Hay silencio, a esta hora los niños están en el colegio. Pasa una
vecina, Nadia, una polaca de veinte años que es muy linda. Ahora contemplo la
belleza con otros ojos, no podría enamorarme igual que me enamoré de Arabela.
Hay que tener el corazón aún joven para enamorarse, para dejarse engañar por
unos ojos y una voz. Ahora que paso la cincuentena ya no les pido nada a las
mujeres, me agrada verlas si son bonitas, charlar quizás pueda también. A veces
es tan difícil, charlar quiero decir, hay que aproximarse a los demás y abrirse
un poco, dejar que te vean por dentro, y eso no me gusta, nunca me ha gustado;
es una de las razones por las que soy como soy, arisco y tímido. Sólo me abrí a
una persona una vez, y acabé aniquilando esa persona. Pero en realidad
caminamos en círculo y los únicos que nos empequeñecemos somos nosotros mismos.
Capítulo 8
Corrí atrás de mi
sospechoso, lo había visto por primera vez en un bar, hacía sólo una media
hora, y una extraña señal me indicó que quizás él era el culpable. Me habían
dicho que él conocía a Arabela desde pequeño, y que habían sido medio novios.
Le salté encima y lo asaeteé a preguntas. No parecía muy peligroso, pero yo
necesitaba un culpable para justificarme a mí mismo, para excusar mi locura,
que ya llega a cotas insospechadas. Se asustó y huyó, antes subestimaba mi
aspecto bajo la manía, debía ser temible.
Corría desbocado detrás
de él. Creía que atrapándolo recuperaría a Arabela, que se me caería la locura
como una piel vieja, pues si demostraba que estaba cuerdo demostraría que no
había matado a Arabela. Estaba a punto de alcanzarlo cuando me dio el alto un
policía, y como no me paré me aplacó echándome al suelo. Me siento de una
materia extraña, todo lo que persigo se desbarata en una pompa; pienso que no
es culpa mía, sino que la sociedad me reprime, pero yo no puedo dejar de ser
como soy, de ser un exaltado… aunque siempre me quedan las pastillitas… con
ellas se acaba todo, absolutamente todo…
Capítulo 9
Yo puedo decir sin
ningún atisbo de duda que he conocido la belleza; loco, desencajado, pero
poseyendo la belleza. Y no sólo me refiero a la belleza de Arabela, me refiero
a la belleza de la música o de la palabra, a la pura idea, bella como ninguna
otra cosa, más bella que la mujer, más atractiva que la amada. Por la palabra
estoy vivo ahora, en ella me sobrevivo. Aunque el recuerdo de Arabela…
Siempre estamos en
lucha con el recuerdo, somos lo que recordamos y lo que olvidamos. Creo que al morir, y yo por supuesto creo en
la otra vida, más incluso que en ésta, recordaremos en un instante todo lo
vivido, toda la memoria será asequible y plena en un solo segundo. Y entonces
nos ahogaremos en la marea de la memoria… eso es ser eternos.
Capítulo 10
Veía todo en un
resplandor, las cosas giraban a mi alrededor, sin ejes ni referencias. Era
esclavo de mi locura, una noche de tantas en que desbarraba, la noche del día
de mi cumpleaños. Lo recuerdo perfectamente, estaba sólo en el siquiátrico,
Arabela se había quedado en casa. Intentaba en mi desvarío enfocar algo bello,
algo salvador, como la imagen de mi amada, pero todo se diluía en una nube de
luz que no podía erradicar de mis ojos. Ni aun cerrando los párpados podía
borrar la luz, me sobraban, estaba condenado a vivir sin párpados, a ser como
un pez en un día eterno. Ojos sin párpados, el escualo que soñó una vez el
conde de Lautreamont, el tiburón enajenado.
Capítulo 11
Amanecí en un
charco de sangre, no era mi sangre, lo supe al instante, sin preguntar a nadie,
sin virarme. Estaba solo, su cuerpo yacía al lado inerte, pero estaba solo, más
solo de lo que jamás hubiera estado. No miraba, papaba el silencio y olía el
husmo a sangre. En aquel momento sentí que el que había muerto allí era yo, y
no ella. Luego vinieron los interrogatorios, y la acusación, pero yo estaba
tranquilo, ya nada podía perder. Qué más me daba haberla matado yo o no… Yo no
soy un asesino, pero y si…
Capítulo 12
Bajo a una tumba
egipcia, podría ser en el interior de una pirámide, pero no lo sé. Me trago mi
propio esperma, soy de una raza distinta, autogenerada, nacida en ciencia
infusa. Busco a Dios en los recovecos, pero sobre todo busco los secretos
místicos, los que nos hacen como somos, o son los secretos de Arabela, todo lo
que siempre quise saber sobre ella y no obstante ella callaba. Su padre, lo
raro de su relación… No sé nada, llego a la conclusión de que no sé nada, si
acaso la ciencia infusa de ese perdido mundo egipcio. Bajo a la tumba y me
acomodo, allí dormiré el resto de la eternidad; y lo peor, solo, Arabela no
estará conmigo, quizás jamás lo estuvo.
Capítulo 13
No tuve en seguida
sospechas, éstas fueron surgiendo más tarde poco a poco, a medida que me iba
serenando. Pero surgieron para exaltarme, como siempre, pasaba siempre igual,
me venían ideas peregrinas a la mente, y yo era el culpable o bien la víctima,
y tenía que lidiar en el ajedrez caótico del maniaco, en el que no hay fin ni
reglas, en el que el caballo puede comportarse como una reina, o basta comer un
peón para hacer jaque mate. Me desvivía por hacer real la idea, que se asentaba
sobre todo en los secretos, en los secretos que yo creía existir entre
nosotros. Y me ahogaba Dios, cómo me ahogaba, en ese sulfuro de la
autocompasión.
Capítulo 14
-Tú nunca has sido
niño, verdad? –me preguntó Arabela.
-No me acuerdo, era
muy pequeño.
-No, sin bromas, yo
te quiero mucho pero creo que te falta algo, no sonríes como los demás hombres,
no hay ingenuidad en ti; quizás haya sido eso lo que me atrajo de ti al
principio.
-Y ahora qué es lo
que te atrae de mí… el corte de pelo?
-Sí, con tu sentido
del humor lo ocultas, pero en el fondo no te ríes, no te ríes jamás. Eres como
una tumba cerrada.
-Claro, y tú has
venido a echar tierra por encima.
-Al contrario, yo
he venido a abrir la puerta.
Capítulo 15
El coágulo. Eso es
lo que nos diferencia de las piedras. Lo que nos hace hombres, bocas
anhelantes. Bostezamos veleidades mientras tejemos la mortaja, y quizás veamos
la luz, pero es a ratos. Y ya acabo este cuento caótico que nunca debí
escribir, pues no merece la pena escribir nada, sólo merece la pena amar, pero
como yo estoy solo me amo a mí mismo escribiendo. Me amo en el coágulo y en el
secreto.
domingo, 26 de agosto de 2012
Voy a trabajar en este blog no sólo los textos correspondientes a Las cien puertas, si no también otros textos de prosa narrativa. Así pues los cuentos del libro Ojos sin párpados, en el que estoy actualmente trabajando, van a ser incluidos en este blog. Saludos, y gracias por leer mi obra, que estimo no es de valor demasiado menguado.
viernes, 10 de agosto de 2012
32
Aunque no haya
puertas me siento encerrado, aherrojado en este rincón que se puede llamar
Dordrecht o Garafía, el nombre no es más que una excusa. Soy de los libres
ninguno, y la puerta que busco no la hallo, como ese amor al primer vistazo,
que extraña hasta las piedras. Y que hay más singular que una piedra, ni el
éxito la penetra ni la caries; solo el agua la muerde, y muy a deshoras.
Quisiera ser como esa piedra, y olvidar el ultraje de los vientos, la
viscosidad de la cucaña. Me soy encarcelado en una pared de pellejo, con un
reloj que late en corazón; y presiento la vigilia como una araña que se me
escurre por el pantalón. Soy de los siglos el verso, el maldito ripio que se
escapó del lupanar, y daré que hablar a los vikingos cuando el mar se vuelva
rojo y nazca una estrella en el poniente.
domingo, 5 de agosto de 2012
31
No hay milagros
en la dicha, ni en el sino hay milagros. Los profetas no conocieron la
taumaturgia, sólo palabras y pensamientos. Voces y ademanes tenían los sabios,
gestos que los diferenciaban de sus congéneres, pues eran aptos para la paleta
de pinceles, para el ágora de las creencias. Nosotros ya no somos igual de
aptos, pero somos más viejos, mucho más viejos, pues los hemos vivido a todos y
hemos nacido en un mundo casi extinto. Nuestras manos son sarmientos de un
tronco caído, y mientras nos apuntalan gemimos.
viernes, 3 de agosto de 2012
30
Se premia a los
más agresivos, para ellos las mujeres hermosas, para ellos la felicidad del
latex. Las mujeres gustan de la testosterona, y renuncian de lo mismo que más
las atrae. Por eso somos los pensadores solos, por eso nadie llama a nuestra
puerta a deshoras, y a veces ni siquiera en horas de visita. Las mismas bestias
agresivas son las que han convertido la creencia en Dios en un hecho social,
cuando Dios es aquello que me presento cuando estoy solo, ya en la oración o en
el simple meditar. Dios es la grandeza del hombre que se sabe hombre, y que
existe independientemente de todos o de todo.
miércoles, 1 de agosto de 2012
29
Hay que sentirse
orgulloso de lo que se tiene, y disfrutar al máximo de todo ello; la humildad
es cosa de depravados, deprime y acongoja los pechos orondos. La humildad es la
más peligrosa de las armas del siglo, los que son soberbios en Dios sufren de
ella. Hasta el hombre más poderoso de sí mismo se ve tentado por la humilitas.
El cielo es para los mansos, pero para aquellos que son soberbios de su
mansedumbre. No debe existir dogma, sólo hay unas pocas y simples normas, que
se flexionan suavemente sin llegar nunca a quebrarse. Eso es soberbia.
domingo, 22 de julio de 2012
28
Todo ha sido ya
escrito, absolutamente todo; pero nada ha sido entendido, absolutamente nada.
Qué se sabe de los evangelios, qué se sabe? Muy poco o nada. Muchos creen
entenderlos, pero se equivocan, lo mismo que los intérpretes del libro de
libros, del Corán, cuántos son los que exponen a pies juntillas su prédica,
cuando lo más probable es que no seamos capaces de aprofundar en las palabras
de los profetas, pues ellos no hablaban para nosotros, sino que lo hacían ante
Dios, con sus propias palabras. Yo sé una cosa: que al leer los libros adquiero
conocimiento, pero ninguna certeza de un fin. Toda mi vida leeré el libro, y
mejoraré, pero el contenido exacto de la palabra escrita no lo tendré hasta que
pase a la otra vida.
sábado, 21 de julio de 2012
27
La mayoría de los
idiotas se creen muy inteligentes. Yo también me creo inteligente, luego debo
ser idiota. Es en la búsqueda donde prosperamos, ahí es donde vemos la
diferencia entre el sabio y el idiota. El sabio conoce y busca, el idiota sólo
se acurruca en el rincón. El misticismo es también una búsqueda de poder, es
decir, la negación del orgullo nos conduce a otro poder más subterráneo y
sutil, pero que es un poder al fin y al cabo. Las personas que se concentran en
sí mismas y huyen del siglo son tan orgullosas como el que más, pero lo son de
otra manera, lo son en Dios, y por eso se olvidan de sí mismas.
jueves, 19 de julio de 2012
26
La desilusión en
este mundo cabalga a sus antojos, pues la tierra de promisión se ha descarriado
y ya nadie busca el pan en la sopa. Huele todo como a milpiés espachurrado o a
chocho de cinco días, y es difícil, soberanamente difícil, hallar la mujer
adecuada. Y no es que no haya mujeres, quizás haya demasiadas, pero no lucen su
apego, no calzan su alpargata de estameña, y no filosofan, seguro que no
filosofan. Así es difícil encontrar la ganzúa de la puerta. Jugar una guija
haciendo trampas, tomarles el pelo a los muertos e ir por un par de cañas. Al
final estaremos solos simplemente.
domingo, 15 de julio de 2012
25
Me extraño de mí
mismo, de la pantufla y el cigüeñal; me extraño de la escarcha, de la lluvia
que cae a pedazos del cielo. Y cuanto más me extraño más me encojo, más soy un
ovillo de indefinición. Altanero hasta los hombros soy de esa extraña
arrogante, que huye de mis brazos como del escorpión. Si yo no pico, o si pico
no es mi ponzoña al uso. Mi veneno es hialina contribución a los cañaverales
del saber. Mientras me extraño, mientras me angustio, soy la quintaesencia de
las excrecencias de este lupanar. Desharrapado ceno indolencias, indiferencia,
y me sé más solo y triste en mi nobleza
de cristal.
sábado, 14 de julio de 2012
24
No me pillarán
con los pantalones bajados, no soy de esa clase, de los pig-eaters; no, no lo
soy. Sé que la ataraxia sólo es posible en cortos intervalos de tiempo, no se
puede ser estoico las 24 horas del día, porque el pensamiento es fluctuante,
dinámico, y generalmente bipolar, o tripolar, o… Dios sabe qué. No me pillarán
con los pantalones bajados, ni con los guantes puestos. Vivo este corto período
a sabiendas de que lo que importa está aún por venir, y que la vida es una
oscilación y los pensamientos teimosos son idiotas. No me pillarán con los
pantalones bajados, ni con los guantes puestos, ni con la boca abierta.
sábado, 14 de abril de 2012
23
Las sagradas escrituras no son interpretables, nadie ha nacido aún capaz de comprender la profundidad de sus caracteres, la certitud de los órdenes en las palabras. Yo, que estoy loco por lo que me sobra y no por lo que me falta, lo digo entre mis miedos, y a pies juntillas me lanzo al abismo. Pero sé alguna cosa, que por tener la nariz más o menos larga, más o menos corta, no es razón de entrar al cielo; que por ser selectivo no se es un bastardo, que en lo que podemos elegir nos evidenciamos a nosotros mismos, y que las palabras, no son más que meras elecciones. Lo más selecto toca el corazón de los hombres.
sábado, 17 de marzo de 2012
22
Ratas, verdaderos mercachifles. Cómo se puede jugar así con el arte, con lo único que de veras tiene valor. Pues el amor es una gansada de los románticos y la ciencia una tergiversación de la verdad según el sistema en curso. Ratas, abomino de vosotros. Aunque me tilden de orgulloso, aunque se metan conmigo en el ágora. Si lo que escribo no tiene valor, pase; si no hay poetas vivos, pase. Pero no me ahoguéis el arte con soldadas inútiles, con artificios e imposturas. Lo sé de cierto, el mensaje de los profetas todavía está oculto.
sábado, 28 de enero de 2012
21
No yerres, otros ha habido antes y después que tú, y eran incluso mejores que tú. No te equivoques, todo ha sucedido ya por enésima vez, y lo nuevo no es más que una fantasía en boca de los poetas. Esos que fueron tan humildes en la vejez estaban poseídos de orgullo en su juventud. Todos estamos poseídos de orgullo en la cuna, por eso lloramos y por eso nos quieren nuestras madres, pues aprendemos a llorar antes que a andar, y a pedir antes que a hablar. Todos mis ruegos y plegarias caen al foso de mi desconsuelo, y si vivo es porque espero, porque sé que hay algo tras la esquina, aunque siempre haya estado allí.
sábado, 14 de enero de 2012
20
Yo he sido igual que ese escritorzuelo cojonero, que después de haber escrito un par de libros que él cree interesantes piensa que merece todo el oro del mundo. No nos engañemos, el talento es valioso por sí mismo, lo que tiene que ser será, y si no es pues que no sea, más se perdió en el círculo de mi ombligo. Nadie puede salvarnos, ni una mujer ni un diácono, tú eres el único que puede salvarse a sí mismo. Así es de sencillo, y eso significa sin duda el libre albedrio, al cual tardé cuarenta años en conocer. Hay que aprender a vivir como hay que aprender a amar, con pecho hinchado y puños cerrados.
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