viernes, 7 de diciembre de 2012

El jardín deshojado


Visitaba un pueblo de las estribaciones del Atlas. La excursión era interesante y lo estábamos pasando muy bien, a pesar de las incomodidades del viaje. Pero es así siempre, cuanto mejor es un viaje más incómodo es. El guía nos llevó a una casa con la promesa de que nos enseñaría algo asombroso. Lo seguimos sin demasiada ansiedad, promesas así son frecuentes y acaban casi siempre en desilusión. Surgió en el umbral un local ojizarco, que nos hizo entrar con una sonrisa y curiosamente no nos hizo pagar ninguna entrada. Nos llevó al jardín y lo que entonces se presentó ante nuestros ojos era asombroso y difícilmente descriptible. Vimos un elefante pequeño, inmóvil y de color verde, sus patas yacían enterradas en la tierra, y aquí y allá sobresalían raíces gruesas como puños. Era un animal-planta, sin hojas pero con unas curiosas inflorescencias en la trompa y los colmillos. Del mismo modo yacían repartidos por el jardín una docena de diferentes animales, un león, una jirafa, una tortuga, todos enmohecidos y clavadas sus patas en la tierra, con flores extrañas, muy extrañas, pero sin ninguna hoja. Me pregunto qué les impide a los animales-plantas tener hojas? Me pregunto qué les impide a los seres humanos deshojar sus esperanzas?

lunes, 26 de noviembre de 2012

40


La libertad no es nuestra, nos la han robado al nacer. No somos libres hasta la tumba. En vida nadie es libre, ni el rey ni el salvaje, ni la viuda ni el profeta; nadie es libre en vida. El dinero te da hierros, la  familia también, el trabajo te azota desde niño, y sobre todo el temor al caos te quita alas, pues has de ordenar y limpiar continuamente, por fuera y por dentro de ti. Tu corazón yace en la mazmorra de tu pecho, tu sangre nunca es libre sino cuando brota de la herida. Tu boca es un candado, tu sexo una alcancía. No sabes sino aprisionar y vives aprisionado. Eres libre sujeto a una cadena –ama a Dios, sólo en él hay libertad.

sábado, 10 de noviembre de 2012

39


Hay que afrontar el destino, quizás dentro de un par de generaciones todo cambie, todo se vaya al garete, y no quede nada de el sistema social actual. Pero afrontemos la cuestión, sepámoslo y obremos en consecuencia. Con acción o inacción, qué más da, con hijos o sin hijos, qué más da que algún humano herede la tierra o no. Hagamos lo que hagamos sólo hay azar, y el azar está por encima de todo lo muerto y lo vivo, por encima de todos los insectos y el hombre, el azar está hasta por encima del azar mismo… y ése es el Dios en que me anego.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

38


Mi fe es un hecho que disfruto individualmente, y no es nada social, como eso que llaman religión; que no está mal, no la vitupero como los incrédulos, solo digo que es trabajar para el grupo y no para uno mismo. Del mismo modo me aburre mi trabajo productivo, pues es crear en lo social; nada que ver con mis estudios, en los que creo hacia Dios, pues enriqueciendo mi alma soy mayor y miro a los hombres sin rencores. Estar entre los hombres duele un poco, asecharlos es menos dañino. Si despejo el rostro de Dios de todos los pingajos que le hemos colgado queda un espejo  bruñido, cuyo reflejo perdimos al nacer.

domingo, 4 de noviembre de 2012

La estación eterna


Era donde vivían los hombres eternamente, la estación donde paraban todos los trenes, y dejaban la marea de viajantes aferrados a aquellos pretiles, a aquellas aceras encumbradas. Yo lo vi con mis ojos de niño, y sé que allí irán a parar mis pasos, como los de todos los que me acompañan. Allí parará el mundo. Lo veo claramente, el volcán que estalla, la lava que cubre todo, absolutamente todo; “La virgen de la Rocas” y “La Gioconda” tragadas por el Vesubio de la estación, el eterno magma que sonríe en los labios de Leonardo. Y yo tragado con todo y todos, soñado acaso… pero tragado!

sábado, 27 de octubre de 2012

37


Con frecuencia me entran ganas de coger un garrote y liarme a dar garrotazos en la calle, hacer reventar los cráneos como calabazas maduras. O me entran ganas de violar a las vecinas, sin que quede exenta ninguna. El pensamiento es pesado y los hierros también. Mas yo haré siempre lo correcto, y no mataré a nadie, pues no tengo uñas ni garras para afrontar el momento. Con frecuencia me siento ruin de pernera, y viajo por mil travesuras imaginadas. Mas yo haré siempre lo correcto, nunca errarán mis pasos, pues yo no estoy tan cuerdo. No soy tan normal como para besar ese ala de sombrero.

domingo, 21 de octubre de 2012

36


El pensamiento es libre. Absolutamente libre. No hay decálogo que lo haya prohibido, ni ley impuesta sobre él. Jesús decía que no lo que entra por la boca sino lo que sale por la boca, la palabra, contamina. Pero la literatura son pensamientos, pura ficción, y sólo contamina a quien es sensible a la contaminación. Es cierto, las malas palabras engendran malas acciones, pero los malos libros sólo engendran polvo. Diría, poniendo en mi boca las palabras de Yusuf: “Yo no pretendo ser inocente. El alma exige el mal, a menos que mi Señor use de Su misericordia. Mi Señor es indulgente, misericordioso.”

viernes, 5 de octubre de 2012

35

La religión hace de Dios un hecho social. Por eso  yo huyo de la religión y de la liturgia, por eso tengo dedos palmeados y aúllo a oscuras. Porque Dios es para vivirlo a solas, todos lo han dicho, casi todos los profetas lo han escrito. Cuando muera voy a estar solo ante él, nada ni nadie va a interferir. Seré más que un hombre, seré un ansia invertebrada. Las manos de Dios, su ombligo, la soledad ante nosotros construida. Todo lo que edifico en mi vida para huir del gracejo, de la irreverencia, de tanta tanta debilidad humana. Soy más fuerte yo en mi pequeño dedal que todos los demás en un Universo.

domingo, 30 de septiembre de 2012

El barbusano


Te yergues en la ladera del Barranco Hondo, y eres espigado y señero como un señor en su feudo. No hay nada cambado en ti, ni joroba ni peta, eres la madera en resuello que aspira a la saeta, a ser venablo que llega al cielo, consuelo del canario triste. Mi abuelo Pantaleón limpiaba el camino en la ladera que lleva a ti, y mondaba tu rama vieja, tu corcho roído. Vienes en la familia no se sabe de cuántos siglos atrás, viejo y ponderado, altivo y seductor. Muchas familias tienen un escudo de armas, o lo han tenido; pero cuántas familias pueden jactarse de tener un árbol protector, un barbusano enhiesto, que niega los días y el tiempo. Qué árbol más de la tierra! Qué canario y laurisilvo! Tú deberías ser ilustre y ser estudiado en los colegios de medio mundo; no como las palabras tristes de un canario exiliado que perdió su barbusano bajo el mar, bajo la playa de un volcán.

lunes, 24 de septiembre de 2012

El árbol

Un árbol tiene muchas cosas que contar, muchas hojas que son plumas y en las que se escriben los mil y un cuentos que emanan de sus raíces. Te miento como árbol, árvore o albero, te miento como el moro schajara, schajara laimun, porque tú eres un limonero y cuentas mucho, entre tus ramas de sombras y tus trinos en puños de nidos. Cuentas de un amanecer en Puntallana, de unos huevos que eran soles, y de ramas que eran alas. Cuentas de la Arabia Feliz, y de la nao que embarrancó en Nogales. De la rabia de un mediodía sin órbita, en que todos los ojos eran soles y brillaban las pupilas en su sombra, como un dios en su madriguera. Te canto, limonero, verde y tierno, por todas tus lenguas, por todos tus sobacos que huelen a tierra y a humo. Te canto porque te canto, y porque cantando soy tuyo, allá en la lejana Viña Grande, menos de hombre que de hoja.

viernes, 21 de septiembre de 2012

El Genio


Medita en su casa tiernamente, al genio ya hace tiempo que se le cayeron los párpados, que vive agazapado en la realidad diaria a merced del azar y las mareas. Se sienta y toma el café mientras hojea una biografía de Euler, él no es matemático pero gusta del orden en las cosas y de saber cada día un poco más. Considera que la inteligencia no es un coeficiente, él para sí mismo, que ha escrito tanto, considera la genialidad un accidente que te permite tutearte con otra gente, no la gente de siempre; y sobre todo, por encima de todo, el genio es una manera de estar solo consigo mismo, una manera de tantas, la de Pessoa era bien diferente. Llaman a la puerta, el Genio intuye unas manos femeninas, se incorpora lentamente, movido por unos tensores cuasi relativistas.

domingo, 16 de septiembre de 2012

34


Todas las vidas tienen su leyenda, y cuando menor es la tormenta surge la arpía de los corazones, que es más fea que un trueno. Todos los hombres tienen un sino, y yo ofrezco a los dioses mis genitales en una bandeja. Como un olvido, pasto para las ratas, como algo que no sirve o ya caducó, yo ofrezco mi hombría en las telarañas del templo, bajo el frío impluvium, húmedo de tanto sacrificio estéril. Así me hago a mí mismo, así reivindico mi osamenta. Porque ya estoy muy cerca, Señor, sin seres ni emblemas asociados, estoy tan cerca que puedo tocar tu sombra, la luz.

viernes, 14 de septiembre de 2012

La propuesta

John lo había pensado muchísimo, le había dado mil vueltas al asunto; y ahora ahí estaba, en el bar junto a Karem, y otro par de amigos comunes. Sabía que la quería, que la quería muchísimo, y por eso ahora no podía parar, tenía que proponérselo. Oía a Karem hablar con los amigos y se sentía arrobado, aquélla era sin duda la mujer, su mujer. Era preciosa, nunca había visto una mujer así. Estaba seguro de que no erraba al proponérselo.
Esperó a que el par de amigos se marcharan, entonces la encaró y cuando fue a abrir la boca, ella dijo de sopetón: “Te están saliendo canas en las sienes.” Cerró la boca y no dijo nada, absolutamente nada por un buen rato. La propuesta agonizaba.

sábado, 8 de septiembre de 2012

El loco


John platicaba con su siquiatra de cosas de aquí y allá.
-Cómo se encuentra?
-Bien, como siempre.
-A veces no está bien.
-A veces no estoy mal.
-Y con la medicación? Tiene alguna queja?
-Sí.
-Qué le pasa, pues?
-No, el problema es precisamente el contrario. Si no tomo nada pasan mil cosas, pasa de todo en un pequeño espacio de tiempo. Pero tomando lo que queda es esta rrrrrrabia seca, esta boca devorándome el corazón. Estas ganas de hacer todo sin que haya espacio para nada.
-Ah, compadre, usted está sanando.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Walking de Wallen


Una vez me quedé un mes en Amsterdam por motivos de trabajo. Pasaba casi todos los días por de Wallen. Miraba las mujeres en las vitrinas y babeaba, pero nunca me paraba, bueno empecé a pararme cuando descubrí a una pelirroja en una esquina. Era preciosa y no iba muy escotada. Me paraba y la miraba largos minutos, ella me embromaba tras la vitrina, pero yo no hacía caso y seguía camino; así una y otra vez. Hasta que un día que venía con resolución de pararme un buen rato. Encontré la cortina cerrada y un cartel colgado tras el cristal: “Cerrado por boda.” Suspiré, la vida no deja a nadie atrás…

33


El miedo me reconcome los calcañares, me hace parecer más triste de lo que soy. Y a espuertas vacío mi esplín, que ya no es de aburrimiento, sino de temor, como de vergajos dados en la espalda; y una lágrima y una gota de orín que escurren por las sienes, se encuentran en el labio y murmuran verdades profanadas, lenguas de hastío entrapadas en miedo. Soy de hechura simple, masco a dos carrillos toda la progenie, y me sé certero hasta en la muerte. No cejaré de decir la oración, de procurar mi libertad estúpida de macaco entupido, y trataré a los dioses con desidia, porque no labran mi jardín, porque no comen mi trigo. Tengo los cachetes repletos de miedo masticado.

jueves, 30 de agosto de 2012

Asesinato sospechoso


Fue en la Wijnstraat, la mañana del día 4 a las 09:00, la señora de la limpieza encontró el cuerpo inerte del propietario en el salón. Después vino la policía y tras hacer un reconocimiento completo de la casa encontraron otro cadáver en el desván. Al propietario le habían pegado un tiro en la frente, luego el extraño fue al desván y se pegó él mismo un tiro en la sien. En principio no había duda de lo que había pasado, pero el forense al estudiar los cuerpos descubrió que el propietario había muertos dos horas después que el extraño.
Los detectives analizaron todos los datos, la posibilidad de que hubiese habido alguien más en la casa, pero todo fue inútil y el caso se cerró irresoluto. Yo no sé la solución, porque no soy Poe y porque no me da la gana saberla. Pero sí sé una cosa, que a la misma hora que murió el extraño mirando al Poniente nació un niño en la casa contigua.

miércoles, 29 de agosto de 2012

OJOS SIN PÁRPADOS


   Capítulo 1

No diré que mi historia es tan especial que vaya a ser recordada mucho tiempo, tan sólo unos instantes,  lo que se tarda en leer la página de sucesos del periódico. Pues mi historia salió en los periódicos, y estuvo en boca de las gentes de Dordrecht, donde nací hace ya cincuenta años, pasados a caballo entre la calle y el hospital siquiátrico.
La vida es ahora muy simple,  sin los terribles períodos maníacos o depresivos que me asolaban hasta hace poco. Tengo un trabajo de protección social, en una fábrica que acoge a enfermos y a locos. Tengo un pisito también adjudicado por el ayuntamiento. Voy cada tres semanas al siquiátrico, a control. Cada día tomo eutimizantes y antisicóticos. Me siento bien, pero ya no soy feliz, pues estoy solo, pues Arabela hace veinte años que desapareció.
La mayor parte de mi vida la he pasado solo, recuerdo que de pequeño mis hermanos salían a jugar fuera y yo me quedaba en casa viendo la tele o tocando la trompeta. Amo la música, amo tocar la trompeta. Tengo el mismo instrumento desde que era pequeño, lo heredé de mi abuelo, que tocaba en una pequeña orquesta. Algunos domingos y días de fiesta señalados tocaban en la calle, y mi madre nos vestía con la ropa de ir a misa e íbamos todos juntos a ver tocar al abuelo. Pero eso duro poco, mi abuelo pasó a mejor vida cuando yo era aún pequeño.
No es tan terrible estar solo, lo terrible es estar solo después de haber estado acompañado un largo período. Vivimos juntos diez años, Arabela y yo… perdonen, aún no me he presentado, soy un poco descortés, me olvido siempre de saludar a la gente y de felicitar a los amigos por su cumpleaños, bueno… cuando tenía amigos.  Mi nombre es Remko Fortuin, ese nombre seguro que no les dirá nada, mejor así; no me importa la publicidad propia, el resto de los nombres que aparecen en este escrito, como el de mi Amada, Arabela, son pura ficción. Pero yo no soy ficción, ni las personas son ficción, sólo sus nombres lo son. Yo soy de carne y hueso, y Arabela también lo era.
No creo que sea capaz de escribir una novela, pero tengo tiempo, mucho tiempo, y aunque este escrito lo hago para mí mismo, quizás algún día caiga en manos de una persona interesada, que lo lea con el respeto que merece. Y lo dedico a la memoria de Arabela, para recordarla, para que no muera tan fácil, para que otra gente que no la vio nunca sepa lo buena que era. Recuerdo haberle escrito alguna vez un par de poemas, se los enseñé, me sonrió y me los devolvió con una  mueca irónica. Probablemente eran muy malos; lo nuestro era la música, yo con mi trompeta era una furia desatada, llevaba el jazz en la venas, y Arabela con su contrabajo, aunque era más de formación clásica, cuando se soltaba su ritmo era enloquecido y arrebatador.
En mi vida han pasado muchas cosas extraordinarias, unas me han hecho muy feliz, otras muy triste. Arabela es la mejor de todas. Pero mi vida también se ha presentado ornada por una enfermedad mental, que me ha hecho muy infeliz, y en muchas ocasiones falsamente feliz. Mi enfermedad la llaman actualmente trastorno bipolar, más conocida por su antiguo nombre, trastorno maníaco-depresivo. La gente no tiene ni puñetera idea de que trata esta enfermedad, lo que pasa con todas las enfermedades mentales, que son totalmente desconocidas por el vulgo, pero con todo decir en público que eres maníaco-depresivo te va a marcar ante muchos, que tienen en la mente el daguerrotipo de un mal film norteamericano.
Esta es la historia de cómo obró la enfermedad en mí, pues supongo que a otro que la lea y tenga un problema similar le ayudará, y es la historia también del romance entre Arabela y yo. Pero Arabela ya no está presente, murió un día, murió un día entre mis manos…

Capítulo 2

De mi infancia no digo nada, pues nada merece decirse. En la Unversidad estudié Informática, y recuerdo que fue un buen tiempo, de hecho allí conocí a Arabela y allí nos enamoramos. Yo hasta entonces era muy tímido con las mujeres, iba en el autobús y veía las chicas, se me salían los ojos de lo guapas que eran, pero nunca me atrevía a decir nada, no tenía el valor ni las ganas. Con Arabela fue todo diferente, le gustaba la música, le gustaban las películas italianas, empezamos coincidiendo y continuamos cohabitando.
Mi primer período maníaco lo tuve con 23 años,  Arabela y yo teníamos un pisito cerca del centro de Dordrecht. La verdad es que no fue un período excesivamente remarcable, lo único es que no dormía y no paraba de tocar nunca la trompeta, con el machete la mano, diría, pues era dando caña a diestro y siniestro como me sentía feliz. Era plata viva, un tejemaneje de abruptos emocionales, de profundas garrapatas de luz, que sólo la tierna Arabela me sacaba de las orejas de cuando en cuando.
Fui a la facultad, allí en Rotterdam, en la tan distante y tan cercana a la vez Rotterdam. Cursaba el último año de carrera, y me iba bien, aunque soportaba el stress a duras penas. Aquella mañana estallé. Me senté en la primera fila en clase de física moderna y estallé.
-Puede definir matemáticamente en la pizarra la paradoja de los dos gemelos de Einstein? Tiene toda la pizarra para usted solo –preguntó el profesor.
A mí me pareció que había mala hostia en la pregunta, que no venía a cuento, y sobre todo que la matemática no era mi fuerte.
-La del gemelo que se queda en tierra mientras el otro se va en una nave espacial –pregunté inocentemente.
-La misma –replicó empezando a irritarse.
Me salía la espuma por la boca, y casi me lo trago, dije algo así como: “Paradojas las que quiera, pero una a una, y con la cuchilla de Occam bien afilada. Si no no comulgo, no.”
Estaba tan fuera de mí que fue necesaria media docena de alumnos para aplacarme. Me hallaba boca abajo, diciendo que sé qué cosas, probables maldiciones en esperanto; y llamaron a la policía, que tras comprobar que no estaba drogado me enviaron al hospital siquiátrico, donde di con mi arrebato en un jergón, y unas paredes servían de Cupido a mis desamores.
Era la primera vez que un destemple me llevaba a perder los cabales. A despotricar contra el mundo y el tiempo como un poseso de las endorfinas. No dormí en cinco noches. Más a la sexta dormí 18 horas, la cuerda de mi arco se destensó hasta pisarme el pellejo con mis propios talones.
Capítulo 3
Encerrado estaba cuando Arabela me visitó, mucho mejor estaba, ya no daba tanto miedo. Dimos un paseo por el parquecillo fuera del siquiátrico.  La miré y recordé la primera vez que la vi en el bus, entonces era una bella extraña, pelo claro, entre castaño y rubio, ojos azules, se los vi más tarde, aquel día llevaba gafas de sol. Me gustó desde que la vi, pero mentiría si dijese que fue pasión lo primero que sentí por ella, tardé tres o cuatro viajes en el mismo bus en prendarme de ella. Es difícil decir por qué nos gusta una mujer y no otra, no creo que nadie tenga la solución; lo cierto es que a mí desde entonces las demás mujeres me importaban bien poco. Cómo nos presentamos? De una manera fácil y espontánea, la seguí dentro de la facultad y la vi hablando con un conocido, me metí en la conversación y entre una cosa y otra conseguí sonsacarle un número de teléfono y un nombre.
Ahora en el siquiátrico me hablaba suave.
-Llevas un par de meses muy estresado, te lo he dicho, tienes que parar ese ritmo, las clases, los ensayos, por la noche escribiendo hasta las tantas. No llevas una vida sana.
Yo la miraba a la cara, porque lo que siempre nos queda de una mujer es el rostro, a pesar de que todos los rostros sean parecidos, o tan diferentes. Yo sé que el rostro de Arabela se forma de otros mil rostros, pero es en su perfección aparente que se sublima, como el de una diosa a la que haya consagrado todas mis esperanzas.
-Estoy mejor ahora, pero me siento sin ninguna fuerza, no tengo ganas de nada, ni de besarte tengo ganas. Es todo tan confuso, tanto alboroto aquí dentro, en mi cabeza. No puedo dejar de pensar… hasta hablar me cansa –dije.
Y replicó confortante.
-Sentémonos en aquel banco, debajo del árbol.
Nos sentamos en el banco y acosté mi cabeza sobre su regazo, mientras ella me acariciaba el cabello.
Todo, no había todo empezado con un secreto.
Capítulo 4
El padre de Arabela era un plasta, en diez años que estuve junto a ella lo vi sólo un par de veces, en el funeral de su mujer y en mi juicio. Era una suerte. Y no es que Arabela hablase mal de él, no, no hablaba en absoluto, pero se palpaba a la legua que su relación era muy tirante. Mi problema es la memoria, que recuerdo todo a la perfección, entonces se me mete una cosa y la relaciono con todo lo que veo; y soy un hacha buscando enlaces extraños, a todo le hallo un vínculo, y ya está servida la historia. Fue lo que me paso la vez aquella en que jugaba con Arabela una danza en clave skinneriana.
-Siéntate –decía ella.
Y yo respingaba.
-Cálmate.
Y yo me subía a la parra.
Y así horas y horas, ella con suma paciencia devanando la madeja de mi locura, intentando colarse en mi fuero interno para entender, para arrojar algo de cordura en mi mente. No había forma, danzaba y danzaba la danza del loco de la noche a la mañana, y eso solía durar de una a dos semanas. Para volver loco a cualquiera.
La primera vez que recuerdo estar muy “alegre” tenía diecinueve años. Se me metió en la cabeza la estúpida idea de escribir una novela que tratase sobre física. Durante meses le dediqué todo el tiempo del mundo, pero al final colapsé y convalecí en cama una semana entera. Entonces mis padres me llevaron al siquiatra, pero que voy a decir de siquiatras, si no que no son mis mejores amigos, de hecho nunca he creído en ellos. Razón por la cual me negaba siempre a tomar la medicación, ideaba cualquier tipo de treta para escabullirme. Sólo empecé a tomar las pastillas cuando tuve treinta años, a raíz de lo de Arabela, y es que estaba cagado de miedo.
Capítulo 5
-Eres mi tocinito de cielo, mi costillita almibarada –le decía a Arabela acurrucados en la cama.
-No empieces ya a dorar la manzana, basta conque estés ahí callado, quiero leer este libro.
-Ya, encuentras más interesante leer un libro que pasar el rato conmigo; ombliguito de trapo, pulpita de melocotón.
-Anda ya, déjame de una vez, si no el señor Camus se va enfadar.
-Pues que se mosquee, tres son multitud en esta cama.
-Debería darte vergüenza, no tienes nada que estudiar?
-No, los libros no valen nada cuando estoy contigo, prefiero ver cómo parpadean tus ojos.
-Eres un diablo, al final vas a conseguir que nos suspendan a los dos.
-Déjame tu piquito colibrí para libar el néctar que te chorrea.
Le di un beso húmedo.
-Déjame en paz, mastuerzo.
-Mas… que…
-Me has dejado la cara toda babada.
-No te hagas la bruja, es la baba del amor.
-El amor de cerdos –gruñó.
Fingí que me afectaba su fingida rudeza, y me arrinconé en mi lado de la cama. Pasaron cinco minutos en silencio. No la miraba, pero sentía palpitar su corazón. Me miró al fin con una sonrisa, y dijo:
-Por qué no me das un beso, ojillos de limón?
-Un beso con baba, mi tocinito de cielo?
-Sí, con tu baba de marrano enamorado, mi boca está seca.
La besé estrechándola en mis brazos, hicimos el amor un buen rato.
Capítulo 6
En mi vida sólo he tenido un par de amigos. Jan, un amigo de infancia que todavía sigo viendo. Siempre ha estado cerca, incluso en los peores momentos, con las crisis maniacas o depresivas; no obstante en estos momentos se ocultaba, no iba a verme, yo pensaba que era porque yo no le importa, pero más tarde supe la verdad, no venía a verme enfermo porque no soportaba verme así. Él me ayudo a indagar  después de la muerte de Arabela, yo no creía poder haberla matado, y ambos pensábamos que alguien lo hizo, algún desconocido o no…
Arabela era extraña con sus cosas, por sus secretos quiero decir. Una persona no puede amar a otra y tener secretos, siendo así ambos acaban hundiéndose en una ciénaga de la que nunca se alzarán. Por eso la vida con Arabela no siempre era fácil, por eso y porque la vida nunca es fácil de por sí.
Tuve otro amigo, Alí, un turco, periodista, exilado en Holanda por oscuros motivos políticos. Hicimos buenas migas, incluso empecé a estudiar el turco, pero al año o así se volvió a su país y me quedé sin amigo, sin una dirección a la que enviarle una carta.
Capítulo 7
Estoy sentado en el sofá, fumándome un pitillo y matando el tiempo. Por la ventana del frente pasa gente. La mayoría son vecinos que sacan a pasear el perro o van a hacer alguna compra. Hay silencio, a esta hora los niños están en el colegio. Pasa una vecina, Nadia, una polaca de veinte años que es muy linda. Ahora contemplo la belleza con otros ojos, no podría enamorarme igual que me enamoré de Arabela. Hay que tener el corazón aún joven para enamorarse, para dejarse engañar por unos ojos y una voz. Ahora que paso la cincuentena ya no les pido nada a las mujeres, me agrada verlas si son bonitas, charlar quizás pueda también. A veces es tan difícil, charlar quiero decir, hay que aproximarse a los demás y abrirse un poco, dejar que te vean por dentro, y eso no me gusta, nunca me ha gustado; es una de las razones por las que soy como soy, arisco y tímido. Sólo me abrí a una persona una vez, y acabé aniquilando esa persona. Pero en realidad caminamos en círculo y los únicos que nos empequeñecemos somos nosotros mismos.
Capítulo 8
Corrí atrás de mi sospechoso, lo había visto por primera vez en un bar, hacía sólo una media hora, y una extraña señal me indicó que quizás él era el culpable. Me habían dicho que él conocía a Arabela desde pequeño, y que habían sido medio novios. Le salté encima y lo asaeteé a preguntas. No parecía muy peligroso, pero yo necesitaba un culpable para justificarme a mí mismo, para excusar mi locura, que ya llega a cotas insospechadas. Se asustó y huyó, antes subestimaba mi aspecto bajo la manía, debía ser temible.
Corría desbocado detrás de él. Creía que atrapándolo recuperaría a Arabela, que se me caería la locura como una piel vieja, pues si demostraba que estaba cuerdo demostraría que no había matado a Arabela. Estaba a punto de alcanzarlo cuando me dio el alto un policía, y como no me paré me aplacó echándome al suelo. Me siento de una materia extraña, todo lo que persigo se desbarata en una pompa; pienso que no es culpa mía, sino que la sociedad me reprime, pero yo no puedo dejar de ser como soy, de ser un exaltado… aunque siempre me quedan las pastillitas… con ellas se acaba todo, absolutamente todo…
Capítulo 9
Yo puedo decir sin ningún atisbo de duda que he conocido la belleza; loco, desencajado, pero poseyendo la belleza. Y no sólo me refiero a la belleza de Arabela, me refiero a la belleza de la música o de la palabra, a la pura idea, bella como ninguna otra cosa, más bella que la mujer, más atractiva que la amada. Por la palabra estoy vivo ahora, en ella me sobrevivo. Aunque el recuerdo de Arabela…
Siempre estamos en lucha con el recuerdo, somos lo que recordamos y lo que olvidamos.  Creo que al morir, y yo por supuesto creo en la otra vida, más incluso que en ésta, recordaremos en un instante todo lo vivido, toda la memoria será asequible y plena en un solo segundo. Y entonces nos ahogaremos en la marea de la memoria… eso es ser eternos.
Capítulo 10
Veía todo en un resplandor, las cosas giraban a mi alrededor, sin ejes ni referencias. Era esclavo de mi locura, una noche de tantas en que desbarraba, la noche del día de mi cumpleaños. Lo recuerdo perfectamente, estaba sólo en el siquiátrico, Arabela se había quedado en casa. Intentaba en mi desvarío enfocar algo bello, algo salvador, como la imagen de mi amada, pero todo se diluía en una nube de luz que no podía erradicar de mis ojos. Ni aun cerrando los párpados podía borrar la luz, me sobraban, estaba condenado a vivir sin párpados, a ser como un pez en un día eterno. Ojos sin párpados, el escualo que soñó una vez el conde de Lautreamont, el tiburón enajenado.
Capítulo 11
Amanecí en un charco de sangre, no era mi sangre, lo supe al instante, sin preguntar a nadie, sin virarme. Estaba solo, su cuerpo yacía al lado inerte, pero estaba solo, más solo de lo que jamás hubiera estado. No miraba, papaba el silencio y olía el husmo a sangre. En aquel momento sentí que el que había muerto allí era yo, y no ella. Luego vinieron los interrogatorios, y la acusación, pero yo estaba tranquilo, ya nada podía perder. Qué más me daba haberla matado yo o no… Yo no soy un asesino, pero y si…
Capítulo 12
Bajo a una tumba egipcia, podría ser en el interior de una pirámide, pero no lo sé. Me trago mi propio esperma, soy de una raza distinta, autogenerada, nacida en ciencia infusa. Busco a Dios en los recovecos, pero sobre todo busco los secretos místicos, los que nos hacen como somos, o son los secretos de Arabela, todo lo que siempre quise saber sobre ella y no obstante ella callaba. Su padre, lo raro de su relación… No sé nada, llego a la conclusión de que no sé nada, si acaso la ciencia infusa de ese perdido mundo egipcio. Bajo a la tumba y me acomodo, allí dormiré el resto de la eternidad; y lo peor, solo, Arabela no estará conmigo, quizás jamás lo estuvo.
Capítulo 13
No tuve en seguida sospechas, éstas fueron surgiendo más tarde poco a poco, a medida que me iba serenando. Pero surgieron para exaltarme, como siempre, pasaba siempre igual, me venían ideas peregrinas a la mente, y yo era el culpable o bien la víctima, y tenía que lidiar en el ajedrez caótico del maniaco, en el que no hay fin ni reglas, en el que el caballo puede comportarse como una reina, o basta comer un peón para hacer jaque mate. Me desvivía por hacer real la idea, que se asentaba sobre todo en los secretos, en los secretos que yo creía existir entre nosotros. Y me ahogaba Dios, cómo me ahogaba, en ese sulfuro de la autocompasión.
Capítulo 14
-Tú nunca has sido niño, verdad? –me preguntó Arabela.
-No me acuerdo, era muy pequeño.
-No, sin bromas, yo te quiero mucho pero creo que te falta algo, no sonríes como los demás hombres, no hay ingenuidad en ti; quizás haya sido eso lo que me atrajo de ti al principio.
-Y ahora qué es lo que te atrae de mí… el corte de pelo?
-Sí, con tu sentido del humor lo ocultas, pero en el fondo no te ríes, no te ríes jamás. Eres como una tumba cerrada.
-Claro, y tú has venido a echar tierra por encima.
-Al contrario, yo he venido a abrir la puerta.
Capítulo 15
El coágulo. Eso es lo que nos diferencia de las piedras. Lo que nos hace hombres, bocas anhelantes. Bostezamos veleidades mientras tejemos la mortaja, y quizás veamos la luz, pero es a ratos. Y ya acabo este cuento caótico que nunca debí escribir, pues no merece la pena escribir nada, sólo merece la pena amar, pero como yo estoy solo me amo a mí mismo escribiendo. Me amo en el coágulo y en el secreto.
 

domingo, 26 de agosto de 2012

Voy a trabajar en este blog no sólo los textos correspondientes a Las cien puertas, si no también otros textos de prosa narrativa. Así pues los cuentos del libro Ojos sin párpados, en el que estoy actualmente trabajando, van a ser incluidos en este blog. Saludos, y gracias por leer mi obra, que estimo no es de valor demasiado menguado.

viernes, 10 de agosto de 2012

32


Aunque no haya puertas me siento encerrado, aherrojado en este rincón que se puede llamar Dordrecht o Garafía, el nombre no es más que una excusa. Soy de los libres ninguno, y la puerta que busco no la hallo, como ese amor al primer vistazo, que extraña hasta las piedras. Y que hay más singular que una piedra, ni el éxito la penetra ni la caries; solo el agua la muerde, y muy a deshoras. Quisiera ser como esa piedra, y olvidar el ultraje de los vientos, la viscosidad de la cucaña. Me soy encarcelado en una pared de pellejo, con un reloj que late en corazón; y presiento la vigilia como una araña que se me escurre por el pantalón. Soy de los siglos el verso, el maldito ripio que se escapó del lupanar, y daré que hablar a los vikingos cuando el mar se vuelva rojo y nazca una estrella en el poniente.

domingo, 5 de agosto de 2012

31


No hay milagros en la dicha, ni en el sino hay milagros. Los profetas no conocieron la taumaturgia, sólo palabras y pensamientos. Voces y ademanes tenían los sabios, gestos que los diferenciaban de sus congéneres, pues eran aptos para la paleta de pinceles, para el ágora de las creencias. Nosotros ya no somos igual de aptos, pero somos más viejos, mucho más viejos, pues los hemos vivido a todos y hemos nacido en un mundo casi extinto. Nuestras manos son sarmientos de un tronco caído, y mientras nos apuntalan gemimos.

viernes, 3 de agosto de 2012

30


Se premia a los más agresivos, para ellos las mujeres hermosas, para ellos la felicidad del latex. Las mujeres gustan de la testosterona, y renuncian de lo mismo que más las atrae. Por eso somos los pensadores solos, por eso nadie llama a nuestra puerta a deshoras, y a veces ni siquiera en horas de visita. Las mismas bestias agresivas son las que han convertido la creencia en Dios en un hecho social, cuando Dios es aquello que me presento cuando estoy solo, ya en la oración o en el simple meditar. Dios es la grandeza del hombre que se sabe hombre, y que existe independientemente de todos o de todo.

miércoles, 1 de agosto de 2012

29


Hay que sentirse orgulloso de lo que se tiene, y disfrutar al máximo de todo ello; la humildad es cosa de depravados, deprime y acongoja los pechos orondos. La humildad es la más peligrosa de las armas del siglo, los que son soberbios en Dios sufren de ella. Hasta el hombre más poderoso de sí mismo se ve tentado por la humilitas. El cielo es para los mansos, pero para aquellos que son soberbios de su mansedumbre. No debe existir dogma, sólo hay unas pocas y simples normas, que se flexionan suavemente sin llegar nunca a quebrarse. Eso es soberbia.

domingo, 22 de julio de 2012

28


Todo ha sido ya escrito, absolutamente todo; pero nada ha sido entendido, absolutamente nada. Qué se sabe de los evangelios, qué se sabe? Muy poco o nada. Muchos creen entenderlos, pero se equivocan, lo mismo que los intérpretes del libro de libros, del Corán, cuántos son los que exponen a pies juntillas su prédica, cuando lo más probable es que no seamos capaces de aprofundar en las palabras de los profetas, pues ellos no hablaban para nosotros, sino que lo hacían ante Dios, con sus propias palabras. Yo sé una cosa: que al leer los libros adquiero conocimiento, pero ninguna certeza de un fin. Toda mi vida leeré el libro, y mejoraré, pero el contenido exacto de la palabra escrita no lo tendré hasta que pase a la otra vida.

sábado, 21 de julio de 2012

27


La mayoría de los idiotas se creen muy inteligentes. Yo también me creo inteligente, luego debo ser idiota. Es en la búsqueda donde prosperamos, ahí es donde vemos la diferencia entre el sabio y el idiota. El sabio conoce y busca, el idiota sólo se acurruca en el rincón. El misticismo es también una búsqueda de poder, es decir, la negación del orgullo nos conduce a otro poder más subterráneo y sutil, pero que es un poder al fin y al cabo. Las personas que se concentran en sí mismas y huyen del siglo son tan orgullosas como el que más, pero lo son de otra manera, lo son en Dios, y por eso se olvidan de sí mismas.

jueves, 19 de julio de 2012

26


La desilusión en este mundo cabalga a sus antojos, pues la tierra de promisión se ha descarriado y ya nadie busca el pan en la sopa. Huele todo como a milpiés espachurrado o a chocho de cinco días, y es difícil, soberanamente difícil, hallar la mujer adecuada. Y no es que no haya mujeres, quizás haya demasiadas, pero no lucen su apego, no calzan su alpargata de estameña, y no filosofan, seguro que no filosofan. Así es difícil encontrar la ganzúa de la puerta. Jugar una guija haciendo trampas, tomarles el pelo a los muertos e ir por un par de cañas. Al final estaremos solos simplemente.

domingo, 15 de julio de 2012

25


Me extraño de mí mismo, de la pantufla y el cigüeñal; me extraño de la escarcha, de la lluvia que cae a pedazos del cielo. Y cuanto más me extraño más me encojo, más soy un ovillo de indefinición. Altanero hasta los hombros soy de esa extraña arrogante, que huye de mis brazos como del escorpión. Si yo no pico, o si pico no es mi ponzoña al uso. Mi veneno es hialina contribución a los cañaverales del saber. Mientras me extraño, mientras me angustio, soy la quintaesencia de las excrecencias de este lupanar. Desharrapado ceno indolencias, indiferencia, y me sé  más solo y triste en mi nobleza de cristal.

sábado, 14 de julio de 2012

24


No me pillarán con los pantalones bajados, no soy de esa clase, de los pig-eaters; no, no lo soy. Sé que la ataraxia sólo es posible en cortos intervalos de tiempo, no se puede ser estoico las 24 horas del día, porque el pensamiento es fluctuante, dinámico, y generalmente bipolar, o tripolar, o… Dios sabe qué. No me pillarán con los pantalones bajados, ni con los guantes puestos. Vivo este corto período a sabiendas de que lo que importa está aún por venir, y que la vida es una oscilación y los pensamientos teimosos son idiotas. No me pillarán con los pantalones bajados, ni con los guantes puestos, ni con la boca abierta.

sábado, 14 de abril de 2012

23

Las sagradas escrituras no son interpretables, nadie ha nacido aún capaz de comprender la profundidad de sus caracteres, la certitud de los órdenes en las palabras. Yo, que estoy loco por lo que me sobra y no por lo que me falta, lo digo entre mis miedos, y a pies juntillas me lanzo al abismo. Pero sé alguna cosa, que por tener la nariz más o menos larga, más o menos corta, no es razón de entrar al cielo; que por ser selectivo no se es un bastardo, que en lo que podemos elegir nos evidenciamos a nosotros mismos, y que las palabras, no son más que meras elecciones. Lo más selecto toca el corazón de los hombres.

sábado, 17 de marzo de 2012

22

Ratas, verdaderos mercachifles. Cómo se puede jugar así con el arte, con lo único que de veras tiene valor. Pues el amor es una gansada de los románticos y la ciencia una tergiversación de la verdad según el sistema en curso. Ratas, abomino de vosotros. Aunque me tilden de orgulloso, aunque se metan conmigo en el ágora. Si lo que escribo no tiene valor, pase; si no hay poetas vivos, pase. Pero no me ahoguéis el arte con soldadas inútiles, con artificios e imposturas. Lo sé de cierto, el mensaje de los profetas todavía está oculto.

sábado, 28 de enero de 2012

21

No yerres, otros ha habido antes y después que tú, y eran incluso mejores que tú. No te equivoques, todo ha sucedido ya por enésima vez, y lo nuevo no es más que una fantasía en boca de los poetas. Esos que fueron tan humildes en la vejez estaban poseídos de orgullo en su juventud. Todos estamos poseídos de orgullo en la cuna, por eso lloramos y por eso nos quieren nuestras madres, pues aprendemos a llorar antes que a andar, y a pedir antes que a hablar. Todos mis ruegos y plegarias caen al foso de mi desconsuelo, y si vivo es porque espero, porque sé que hay algo tras la esquina, aunque siempre haya estado allí.

sábado, 14 de enero de 2012

20

Yo he sido igual que ese escritorzuelo cojonero, que después de haber escrito un par de libros que él cree interesantes piensa que merece todo el oro del mundo. No nos engañemos, el talento es valioso por sí mismo, lo que tiene que ser será, y si no es pues que no sea, más se perdió en el círculo de mi ombligo. Nadie puede salvarnos, ni una mujer ni un diácono, tú eres el único que puede salvarse a sí mismo. Así es de sencillo, y eso significa sin duda el libre albedrio, al cual tardé cuarenta años en conocer. Hay que aprender a vivir como hay que aprender a amar, con pecho hinchado y puños cerrados.