Por qué tan simiescos mis gestos? Tan profusos mis ademanes. Por qué todo por la otra bestia?, la no viva, la que espera en el féretro. Así esperan monos. Y así busco a la esposa, en su complementariedad; o a la amante, en lo que me es igual. Y busca que te busca saltan las chinches del lecho, las pulgas humanas, las sinsabidas vermes. Soy a espaldas de los monstruos, a espaldas de la desobediencia. Soy zascandil triste, con una andorga de golosinas y un ciempiés de cristal bohemio. Así esperan monos.
Las puertas que se abren en una experiencia imaginaria, tan real como la vida misma.
viernes, 18 de noviembre de 2011
viernes, 11 de noviembre de 2011
15
Yo no sé de viajes y de amoríos. Me entronco en mi rancio teísmo para no morir de pena. Y escapo poco magullado de tanta odisea, de tanto viaje que se aferra a mi piel como un malhadado tatuaje. Soy del camino tal bestia del arriero, y aunque me excluyo de él vivo a caballo de dos mundos, a cual más ilusorio. Ora a sinistra, ora a diestra, me enorgullezco de mi potencial y de las toneladas de mi bagaje. Nadie llegó al infierno tan cargado ni partirá a los cielos tan liviano, ése soy yo, el de jeta mediocre y espaldas anchas.
sábado, 5 de noviembre de 2011
14
Todo el esfuerzo del pensador es uno, conocer la verdad, mas una vez que conoce su verdad no le sirve absolutamente para nada. Los demás lo ningunean, el hierro está candente en sus ojos. Pero qué importa, lo que existen son estas menudas palabras de dudoso valor, pero qué palabras!, hasta a la trinidad incluyen. No postergaré mucho más tiempo mi desidia, y aprenderé a escribir en otro idioma, por si me he equivocado de musas. De donde vengo la ignorancia es mucha, la cultura poca.
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