La desilusión en
este mundo cabalga a sus antojos, pues la tierra de promisión se ha descarriado
y ya nadie busca el pan en la sopa. Huele todo como a milpiés espachurrado o a
chocho de cinco días, y es difícil, soberanamente difícil, hallar la mujer
adecuada. Y no es que no haya mujeres, quizás haya demasiadas, pero no lucen su
apego, no calzan su alpargata de estameña, y no filosofan, seguro que no
filosofan. Así es difícil encontrar la ganzúa de la puerta. Jugar una guija
haciendo trampas, tomarles el pelo a los muertos e ir por un par de cañas. Al
final estaremos solos simplemente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario