jueves, 19 de julio de 2012

26


La desilusión en este mundo cabalga a sus antojos, pues la tierra de promisión se ha descarriado y ya nadie busca el pan en la sopa. Huele todo como a milpiés espachurrado o a chocho de cinco días, y es difícil, soberanamente difícil, hallar la mujer adecuada. Y no es que no haya mujeres, quizás haya demasiadas, pero no lucen su apego, no calzan su alpargata de estameña, y no filosofan, seguro que no filosofan. Así es difícil encontrar la ganzúa de la puerta. Jugar una guija haciendo trampas, tomarles el pelo a los muertos e ir por un par de cañas. Al final estaremos solos simplemente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario