La mayoría de los
idiotas se creen muy inteligentes. Yo también me creo inteligente, luego debo
ser idiota. Es en la búsqueda donde prosperamos, ahí es donde vemos la
diferencia entre el sabio y el idiota. El sabio conoce y busca, el idiota sólo
se acurruca en el rincón. El misticismo es también una búsqueda de poder, es
decir, la negación del orgullo nos conduce a otro poder más subterráneo y
sutil, pero que es un poder al fin y al cabo. Las personas que se concentran en
sí mismas y huyen del siglo son tan orgullosas como el que más, pero lo son de
otra manera, lo son en Dios, y por eso se olvidan de sí mismas.
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