viernes, 28 de octubre de 2011

13

No existe la mala suerte, no existe. Sólo existen nuestras entrañas, lo que llevamos por dentro y nos hace diferentes. Existe la libertad, siempre compartida y existen nuestros ruegos a los dioses, vividos por nosotros desde remotos tiempos, pues siempre hemos sido paganos, siempre hemos adorado a las piedras y a las aguas. Nos encontramos ahora en el ocaso de nuestra historia, bajo un mal guarismo que nos oprime,  pero volveremos a nacer, a sacar las manos por sobre los sutiles velos de Venus. Entre resuellos se acogota al insecto.

sábado, 22 de octubre de 2011

12

Las desventajas son múltiples y obvias, te quitan la libertad, te quitan las alas, respiras asfixiado un aire enrarecido. Naces al mundo pleno de deseos, quieres la gloria, quieres la mujer, el confort; y lo único que queda siempre, la única absoluta libertad de que en verdad gozas, es el arrimo de Dios. Pobres ateos, que se arriman a la nada, sin saber que la libertad que propugnan es la misma de nosotros. Todos somos libres en él, y lo de aquí abajo no son sino ataduras, mezquindades innatas. Boguemos hacia el sol en una nave de osamentas, que nuestros muertos nos sostengan.

sábado, 8 de octubre de 2011

11

Sopla el levante y todos nos enloquecemos un poco, incluso los aristócratas, los que de niños han llevado su alma recubierta por el oro y la grana de una vida otra. Una vida no de miserias y escrúpulos, sino de ideas prístinas, de semillas que revienten en otro mundo. Porque al final todos dependemos de estos aristócratas, aunque nos empeñemos en ser republicanos y en aguillotinar  a los reyes. Sopla el levante y este mundo es algo diferente, y quizás yo no haya pasado en vano.