No existe la mala suerte, no existe. Sólo existen nuestras entrañas, lo que llevamos por dentro y nos hace diferentes. Existe la libertad, siempre compartida y existen nuestros ruegos a los dioses, vividos por nosotros desde remotos tiempos, pues siempre hemos sido paganos, siempre hemos adorado a las piedras y a las aguas. Nos encontramos ahora en el ocaso de nuestra historia, bajo un mal guarismo que nos oprime, pero volveremos a nacer, a sacar las manos por sobre los sutiles velos de Venus. Entre resuellos se acogota al insecto.
Las puertas que se abren en una experiencia imaginaria, tan real como la vida misma.
viernes, 28 de octubre de 2011
sábado, 22 de octubre de 2011
12
Las desventajas son múltiples y obvias, te quitan la libertad, te quitan las alas, respiras asfixiado un aire enrarecido. Naces al mundo pleno de deseos, quieres la gloria, quieres la mujer, el confort; y lo único que queda siempre, la única absoluta libertad de que en verdad gozas, es el arrimo de Dios. Pobres ateos, que se arriman a la nada, sin saber que la libertad que propugnan es la misma de nosotros. Todos somos libres en él, y lo de aquí abajo no son sino ataduras, mezquindades innatas. Boguemos hacia el sol en una nave de osamentas, que nuestros muertos nos sostengan.
sábado, 8 de octubre de 2011
11
Sopla el levante y todos nos enloquecemos un poco, incluso los aristócratas, los que de niños han llevado su alma recubierta por el oro y la grana de una vida otra. Una vida no de miserias y escrúpulos, sino de ideas prístinas, de semillas que revienten en otro mundo. Porque al final todos dependemos de estos aristócratas, aunque nos empeñemos en ser republicanos y en aguillotinar a los reyes. Sopla el levante y este mundo es algo diferente, y quizás yo no haya pasado en vano.
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