sábado, 28 de enero de 2012

21

No yerres, otros ha habido antes y después que tú, y eran incluso mejores que tú. No te equivoques, todo ha sucedido ya por enésima vez, y lo nuevo no es más que una fantasía en boca de los poetas. Esos que fueron tan humildes en la vejez estaban poseídos de orgullo en su juventud. Todos estamos poseídos de orgullo en la cuna, por eso lloramos y por eso nos quieren nuestras madres, pues aprendemos a llorar antes que a andar, y a pedir antes que a hablar. Todos mis ruegos y plegarias caen al foso de mi desconsuelo, y si vivo es porque espero, porque sé que hay algo tras la esquina, aunque siempre haya estado allí.

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