viernes, 3 de agosto de 2012

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Se premia a los más agresivos, para ellos las mujeres hermosas, para ellos la felicidad del latex. Las mujeres gustan de la testosterona, y renuncian de lo mismo que más las atrae. Por eso somos los pensadores solos, por eso nadie llama a nuestra puerta a deshoras, y a veces ni siquiera en horas de visita. Las mismas bestias agresivas son las que han convertido la creencia en Dios en un hecho social, cuando Dios es aquello que me presento cuando estoy solo, ya en la oración o en el simple meditar. Dios es la grandeza del hombre que se sabe hombre, y que existe independientemente de todos o de todo.

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