viernes, 7 de diciembre de 2012

El jardín deshojado


Visitaba un pueblo de las estribaciones del Atlas. La excursión era interesante y lo estábamos pasando muy bien, a pesar de las incomodidades del viaje. Pero es así siempre, cuanto mejor es un viaje más incómodo es. El guía nos llevó a una casa con la promesa de que nos enseñaría algo asombroso. Lo seguimos sin demasiada ansiedad, promesas así son frecuentes y acaban casi siempre en desilusión. Surgió en el umbral un local ojizarco, que nos hizo entrar con una sonrisa y curiosamente no nos hizo pagar ninguna entrada. Nos llevó al jardín y lo que entonces se presentó ante nuestros ojos era asombroso y difícilmente descriptible. Vimos un elefante pequeño, inmóvil y de color verde, sus patas yacían enterradas en la tierra, y aquí y allá sobresalían raíces gruesas como puños. Era un animal-planta, sin hojas pero con unas curiosas inflorescencias en la trompa y los colmillos. Del mismo modo yacían repartidos por el jardín una docena de diferentes animales, un león, una jirafa, una tortuga, todos enmohecidos y clavadas sus patas en la tierra, con flores extrañas, muy extrañas, pero sin ninguna hoja. Me pregunto qué les impide a los animales-plantas tener hojas? Me pregunto qué les impide a los seres humanos deshojar sus esperanzas?

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