Te echo de menos,
Noelia, y a mí también me echo mucho de menos; estoy como desamparado de mí
mismo, terriblemente lejos del hogar; y con una rabia inaudita de ser esquivado
por el éxito. Sí, no tenéis que recordármelo, los peligros del éxito son
inmensos para el monomaniaco, para el apóstol, si antes todas las miradas iban
hacia mí, ahora todo se cuadruplica, se exaspera hasta reventar. No tenéis que
repetirme vuestro dictamen, que no es otro que el del destino: permanecerás
solo y desahuciado por el éxito hasta que revienten tus palabras en una piñata
de otoño, lejos de la rapiña de los supuestamente ilustrados. “Caelum et Terra
transibunt, verba autem mea non transibunt.”
Las puertas que se abren en una experiencia imaginaria, tan real como la vida misma.
sábado, 27 de julio de 2013
sábado, 20 de julio de 2013
70
Ruega a Dios y
mientras da con el mazo, sé cabeza de martillo y golpea fuerte, muy fuerte; que
crujan los ensamblajes del barco, las jambas de tus brazos. Que crujan hasta
los cimientos del Universo, pero no te olvides nunca de dar gracias a Dios,
pues tú eres poca cosa sin Dios, un cuasi nada, una pelusilla de ombligo. Así
es como vives y te vives entre dos mundos, entre dos paredes hirsutas que son
pieles de anémona. Da con el mazo, da, y ruega mientras por tu salvación. Con
puños cerrados y mazo bien asido. Pues Dios no es Dios de muertos, sino Dios de
vivos.
miércoles, 10 de julio de 2013
69
Sé poderoso en tu
alcoba, sé poderoso sólo para ti mismo; deja las armas en el armero y vente a
la palestra con un puñado de palabras, no muchas, las suficientes para mezclar
tu sangre con la sangre de tus adversarios y verter tu aliento en odres
conmiserativos. Sé el semen que se diluye en las entrañas del poder, y
equipárate al vilano en el viento, pues la fuerza tuya es la de tu semilla, no
la de tu brazo. Me cuesta tanto masticar este tiempo, este entretiempo entre
vida y muerte; me cuesta tanto masticar las piedras del camino, los roquedos de
los poderosos y los guijarros de los filósofos, me cuesta tanto que masco mi
propio aliento a sabiendas que mi semilla nacerá en otro tiempo.
sábado, 6 de julio de 2013
68
Ay, si fuera
capaz de nombrarme, de decir quién soy ante Dios y ante los hombres. Ay, si
fuera capaz de señalar mi rostro sin vergüenza, de juntar mis articulaciones en
un papel sin enmiendas. Soy mucha duda, mucha incertidumbre, mucha más de la
que cabe en un dedal; y los nombres con que algún día me designaron son hoy
puertas cerradas, abrojos en el patio contiguo. Ni siquiera soy el que escribe,
ése ya anda muerto; ni siquiera soy el que lee, ése está subido a las
parihuelas del noble Corán; seré pues el que calla, el innumerable. “Legio
nomen mihi est, quia multi sumus.”
lunes, 1 de julio de 2013
67
Hay muchas cosas
pequeñas que nos rodean y que desconocemos, son importantes y podemos llegar a
palparlas levemente, con las yemas de
los dedos; pero son a nosotros como manzánas de Tántalo, escurridizas y
furtivas, ajenas a la piel como a los ojos. Nuestro entorno se vuelve por estas
pequeñas cosas un constante secreto, y no por mucho caminar nos alejamos de
ellas, pues al estar muy lejos estamos también muy cerca. Una de estas cosas es
el hecho de que ahora mismo alguien, a puerta contigua, sufre resignadamente, o
lo contrario, se alborota inresignadamente. Son cosas que están y las sabemos
pero se escapan, se escapan furtivas hacia otra vida.
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