Te yergues en la
ladera del Barranco Hondo, y eres espigado y señero como un señor en su feudo.
No hay nada cambado en ti, ni joroba ni peta, eres la madera en resuello que
aspira a la saeta, a ser venablo que llega al cielo, consuelo del canario
triste. Mi abuelo Pantaleón limpiaba el camino en la ladera que lleva a ti, y
mondaba tu rama vieja, tu corcho roído. Vienes en la familia no se sabe de
cuántos siglos atrás, viejo y ponderado, altivo y seductor. Muchas familias
tienen un escudo de armas, o lo han tenido; pero cuántas familias pueden
jactarse de tener un árbol protector, un barbusano enhiesto, que niega los días
y el tiempo. Qué árbol más de la tierra! Qué canario y laurisilvo! Tú deberías
ser ilustre y ser estudiado en los colegios de medio mundo; no como las
palabras tristes de un canario exiliado que perdió su barbusano bajo el mar,
bajo la playa de un volcán.
Las puertas que se abren en una experiencia imaginaria, tan real como la vida misma.
domingo, 30 de septiembre de 2012
lunes, 24 de septiembre de 2012
El árbol
Un árbol tiene muchas cosas que contar, muchas hojas que son plumas y en las que se escriben los mil y un cuentos que emanan de sus raíces. Te miento como árbol, árvore o albero, te miento como el moro schajara, schajara laimun, porque tú eres un limonero y cuentas mucho, entre tus ramas de sombras y tus trinos en puños de nidos. Cuentas de un amanecer en Puntallana, de unos huevos que eran soles, y de ramas que eran alas. Cuentas de la Arabia Feliz, y de la nao que embarrancó en Nogales. De la rabia de un mediodía sin órbita, en que todos los ojos eran soles y brillaban las pupilas en su sombra, como un dios en su madriguera. Te canto, limonero, verde y tierno, por todas tus lenguas, por todos tus sobacos que huelen a tierra y a humo. Te canto porque te canto, y porque cantando soy tuyo, allá en la lejana Viña Grande, menos de hombre que de hoja.
viernes, 21 de septiembre de 2012
El Genio
Medita en su casa
tiernamente, al genio ya hace tiempo que se le cayeron los párpados, que vive
agazapado en la realidad diaria a merced del azar y las mareas. Se sienta y
toma el café mientras hojea una biografía de Euler, él no es matemático pero
gusta del orden en las cosas y de saber cada día un poco más. Considera que la
inteligencia no es un coeficiente, él para sí mismo, que ha escrito tanto, considera
la genialidad un accidente que te permite tutearte con otra gente, no la gente
de siempre; y sobre todo, por encima de todo, el genio es una manera de estar
solo consigo mismo, una manera de tantas, la de Pessoa era bien diferente.
Llaman a la puerta, el Genio intuye unas manos femeninas, se incorpora lentamente,
movido por unos tensores cuasi relativistas.
domingo, 16 de septiembre de 2012
34
Todas las vidas
tienen su leyenda, y cuando menor es la tormenta surge la arpía de los
corazones, que es más fea que un trueno. Todos los hombres tienen un sino, y yo
ofrezco a los dioses mis genitales en una bandeja. Como un olvido, pasto para
las ratas, como algo que no sirve o ya caducó, yo ofrezco mi hombría en las
telarañas del templo, bajo el frío impluvium, húmedo de tanto sacrificio
estéril. Así me hago a mí mismo, así reivindico mi osamenta. Porque ya estoy
muy cerca, Señor, sin seres ni emblemas asociados, estoy tan cerca que puedo
tocar tu sombra, la luz.
viernes, 14 de septiembre de 2012
La propuesta
John lo había pensado muchísimo, le había dado mil vueltas al asunto; y ahora ahí estaba, en el bar junto a Karem, y otro par de amigos comunes. Sabía que la quería, que la quería muchísimo, y por eso ahora no podía parar, tenía que proponérselo. Oía a Karem hablar con los amigos y se sentía arrobado, aquélla era sin duda la mujer, su mujer. Era preciosa, nunca había visto una mujer así. Estaba seguro de que no erraba al proponérselo.
Esperó a que el par de amigos se marcharan, entonces la encaró y cuando fue a abrir la boca, ella dijo de sopetón: “Te están saliendo canas en las sienes.” Cerró la boca y no dijo nada, absolutamente nada por un buen rato. La propuesta agonizaba.
sábado, 8 de septiembre de 2012
El loco
John platicaba con
su siquiatra de cosas de aquí y allá.
-Cómo se encuentra?
-Bien, como siempre.
-A veces no está
bien.
-A veces no estoy
mal.
-Y con la
medicación? Tiene alguna queja?
-Sí.
-Qué le pasa, pues?
-No, el problema es
precisamente el contrario. Si no tomo nada pasan mil cosas, pasa de todo en un
pequeño espacio de tiempo. Pero tomando lo que queda es esta rrrrrrabia seca,
esta boca devorándome el corazón. Estas ganas de hacer todo sin que haya
espacio para nada.
-Ah, compadre,
usted está sanando.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Walking de Wallen
Una vez me quedé un
mes en Amsterdam por motivos de trabajo. Pasaba casi todos los días por de
Wallen. Miraba las mujeres en las vitrinas y babeaba, pero nunca me paraba,
bueno empecé a pararme cuando descubrí a una pelirroja en una esquina. Era
preciosa y no iba muy escotada. Me paraba y la miraba largos minutos, ella me
embromaba tras la vitrina, pero yo no hacía caso y seguía camino; así una y
otra vez. Hasta que un día que venía con resolución de pararme un buen rato.
Encontré la cortina cerrada y un cartel colgado tras el cristal: “Cerrado por
boda.” Suspiré, la vida no deja a nadie atrás…
33
El miedo me
reconcome los calcañares, me hace parecer más triste de lo que soy. Y a
espuertas vacío mi esplín, que ya no es de aburrimiento, sino de temor, como de
vergajos dados en la espalda; y una lágrima y una gota de orín que escurren por
las sienes, se encuentran en el labio y murmuran verdades profanadas, lenguas
de hastío entrapadas en miedo. Soy de hechura simple, masco a dos carrillos
toda la progenie, y me sé certero hasta en la muerte. No cejaré de decir la
oración, de procurar mi libertad estúpida de macaco entupido, y trataré a los
dioses con desidia, porque no labran mi jardín, porque no comen mi trigo. Tengo
los cachetes repletos de miedo masticado.
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