domingo, 21 de abril de 2013

51


El todo es más que la suma de las partes. Pero nos emperramos en cuantificar, en medir todo. Cuantificamos el bien y el mal, nuestra soldada, hasta el amor lo cuantificamos. Y nos equivocamos, nos equivocamos plenamente, pues deberíamos cualificar y no cuantificar, pues el todo es más que la suma de la partes, y porque los números se desprenden sospechosamente de nuestros dedos. Los saltos cualitativos nos sorprenden siempre. Estamos escribiendo y escribiendo, y no son más que palabras amontonadas unas encima de otras, y de repente zas! nos damos cuenta de que somos escritores, o pasteleros, o tranviarios. Y por eso postulo que la muerte es también un salto cualitativo.

lunes, 1 de abril de 2013

50


La puerta tras la que aguardo es una puerta giratoria, bien de hotel o de banco, bien de panadería o ultramarinos. La puerta tras la que aguardo tiene atada una soga al manillar, es herrumbrosa y tersa como los tornillos de un charco, o los tafetanes de un burdel. Espero asido a la soga, más blanco que negro, ansiando más que esperando; reflexionando sobre los cabos sueltos de la soga, y no tan solo que dé espanto. Aguardo tras las rejas preso en una soga, en una cuerda que se enrosca a los pies y me sube por la rabadilla, hasta formar una horca en mi gaznate. Soy el sabio que ahorcaron a la medianoche, antes incluso de haber existido.