lunes, 26 de noviembre de 2012

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La libertad no es nuestra, nos la han robado al nacer. No somos libres hasta la tumba. En vida nadie es libre, ni el rey ni el salvaje, ni la viuda ni el profeta; nadie es libre en vida. El dinero te da hierros, la  familia también, el trabajo te azota desde niño, y sobre todo el temor al caos te quita alas, pues has de ordenar y limpiar continuamente, por fuera y por dentro de ti. Tu corazón yace en la mazmorra de tu pecho, tu sangre nunca es libre sino cuando brota de la herida. Tu boca es un candado, tu sexo una alcancía. No sabes sino aprisionar y vives aprisionado. Eres libre sujeto a una cadena –ama a Dios, sólo en él hay libertad.

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