domingo, 2 de septiembre de 2012

Walking de Wallen


Una vez me quedé un mes en Amsterdam por motivos de trabajo. Pasaba casi todos los días por de Wallen. Miraba las mujeres en las vitrinas y babeaba, pero nunca me paraba, bueno empecé a pararme cuando descubrí a una pelirroja en una esquina. Era preciosa y no iba muy escotada. Me paraba y la miraba largos minutos, ella me embromaba tras la vitrina, pero yo no hacía caso y seguía camino; así una y otra vez. Hasta que un día que venía con resolución de pararme un buen rato. Encontré la cortina cerrada y un cartel colgado tras el cristal: “Cerrado por boda.” Suspiré, la vida no deja a nadie atrás…

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