domingo, 4 de noviembre de 2012

La estación eterna


Era donde vivían los hombres eternamente, la estación donde paraban todos los trenes, y dejaban la marea de viajantes aferrados a aquellos pretiles, a aquellas aceras encumbradas. Yo lo vi con mis ojos de niño, y sé que allí irán a parar mis pasos, como los de todos los que me acompañan. Allí parará el mundo. Lo veo claramente, el volcán que estalla, la lava que cubre todo, absolutamente todo; “La virgen de la Rocas” y “La Gioconda” tragadas por el Vesubio de la estación, el eterno magma que sonríe en los labios de Leonardo. Y yo tragado con todo y todos, soñado acaso… pero tragado!

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