miércoles, 1 de agosto de 2012

29


Hay que sentirse orgulloso de lo que se tiene, y disfrutar al máximo de todo ello; la humildad es cosa de depravados, deprime y acongoja los pechos orondos. La humildad es la más peligrosa de las armas del siglo, los que son soberbios en Dios sufren de ella. Hasta el hombre más poderoso de sí mismo se ve tentado por la humilitas. El cielo es para los mansos, pero para aquellos que son soberbios de su mansedumbre. No debe existir dogma, sólo hay unas pocas y simples normas, que se flexionan suavemente sin llegar nunca a quebrarse. Eso es soberbia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario