sábado, 30 de marzo de 2013

49


Mi Dios es el del agradecimiento, no el de la súplica; el que lo da todo y no espera nada a cambio, al que se le entrega todo y no pide nada por ello. Mi Dios es tu Dios, si es que tú existes, aunque sin ti también existe Dios, y Él escucha, siempre escucha. Yo rezo mucho tras esta puerta que yace siempre abierta, rezo por los míos y por los otros. Rezo por las extrañas esperanzas que conforman un hombre. Rezo siempre por los vivos, nunca por los muertos, pues ellos son siempre en Dios, y ya no esperan. No como nosotros, que esperamos sin parar cualquier señal, cualquier hálito de Dios, su agradecimiento.

lunes, 25 de marzo de 2013

48


Me dolía el costado y escupí las palabras: “Non novi hominem!” Tan lancinante era el dolor que me arrastré por el pedregal con uñas y dientes. Lanzado hacia el poniente, mascando los muñones y escupiendo dedos de pasta blanda. Soy lanzado a la luna, al estropicio de cristales en la esquina vecina. Soy lanzado al dolor como un hombre de carne y quizás hueso. “Non novi hominem! He de comerme las palabras que me alejan de ti, yo sí te conocía, fue mi reflejo el que te esquivó, pero mi reflejo por otra parte yace oculto en el fondo de una botella de ron. “Ego novi hominem.”

sábado, 2 de marzo de 2013

47


Los pecados pasados y futuros no importan, no importan otras vidas, sólo importa esta vida, este momento y su coherencia, pues es ahora que me sé eterno, que siento las baldosas bajo las uñas y me sangra la nariz. Ahora es cuando viven y mueren mis esperanzas, ahora es cuando soy leído sin ser entendido, a pesar de la prosa fácil, a pesar del acomodamiento al estilo. Y es ahora que estoy sentado a mi diestra, muy próximo a mi ombligo, a mis cuatro dedos de frente. La gehena existe en la ficción, el paraíso en la ilusión. Sólo hay ahora y ése no es más que lógica del momento.