Carezco de la
paciencia, todo lo hago a la prisa; mi ciencia misma se duele de eso, aunque
fuera buena no sigue los pasos preestablecidos, se pierde en ramas exteriores y
no juega con los números, que es éste un gran pecado. Quizás sea mi mayor
problema en la vida, la falta de paciencia. O quizás tenga más de la que creo,
y sea un pacientudo oculto, alguien que se queja de su ombligo sin saber que no
tiene. Pero así pasito a pasito se hace un mundo, y vamos llegando cada vez más
cerca a la meta, que es al fin un gran batacazo, pues no hay premio sin caída,
y la sublime ausencia que nos proporciona la muerte compensa todos las malditas
presencias que una vez se juntaron.
Las puertas que se abren en una experiencia imaginaria, tan real como la vida misma.
sábado, 28 de septiembre de 2013
sábado, 21 de septiembre de 2013
76
La vida es tan
corta que los dedos se me anudan, los ojos bisojan y alguna víscera cesa de
batir. La vida es tan corta que tengo hambre a deshoras, y no como, porque es
triste tener hambre, y porque en la vida
sólo hay espacio para dos ideas y dos amores. Yo ya acaricié las dos ideas, por
eso estoy un poco pocho ahora, pero de amores me resta uno por vivir. Y espero,
espero asido a la pata de la cama, ese amor otoñal que deje esencia en mi
lengua, que sacuda las telarañas de mi ombligo y me obligue a subir hacia
abajo. Como una flecha que cae en el limbo, o una piedra que a ratitos
sonrojea.
75
La fealdad sólo
tiene una cara, un gesto y un signo. La fealdad es monocorde, su destemple
vibra en una sola cuerda. La belleza tiene por contra múltiples caras, una
expresión múltiple, una mirada inextricable. Soy incapaz de descifrar a la
mujer que amo, de hecho la reconozco con dificultad, más por el entorno o por
la costumbre. Pero si me la quitaron del hábito de seguro que olvidaría su
cara. Quizás esa belleza múltiple venga de ver a alguien a ratitos y a
destiempos. Pero sólo es una ayuda; a los feos nunca los olvido. Las
innumerables caras de la belleza, mezcla de estupor y gracia, es virtud de
pocos seres. Y su incógnita nos acompañará toda la vida; a no ser que cometa el
atrevimiento de casarme con la mujer amada.
sábado, 14 de septiembre de 2013
El ocio de las brujas
Cuando se es malo se es malo, y siempre. Pero y en los momentos de modorra,
de cansancio, al rato después de comer, o de la orgía. Qué hacen las brujas con
su ocio, en qué piensan los vampiros durante las horas diurnas, cuando dormitan
en sarcófagos. Yo postulo que dentro de una caja de pino no se puede ser tan
malo, ni tan ruin una bruja sola en su cocina, con gato y escoba. No se puede
ser tan malo, señores, el ocio mata a los malos, dadle ocio a las brujas,
amaneceres bucólicos a los vampiros, y tendréis corderitos, haciendo solitarios
o recordando la infancia. Dadle ocio a los malvados, y a los corderos, a los
corderos dadles colmillos.
sábado, 7 de septiembre de 2013
Fe en la vida
A estas alturas mis palabras caen un poco en vacío, pero son raras en boca de
un paranoico, y por eso deben ser escuchadas por un instante, para abrir una
puerta a la locura, esa dama que vive entre los cortinajes de la cordura.
Debes confiar en el Estado, en la Policía, en la Administración, en la Magistratura.
Debes confiar en el sistema igual que en ti mismo, pues sólo la Voluntad de
Poder Colectiva suavizará la rudeza del invierno, dará de comer al necesitado.
El sistema, y cuando hablo del sistema hablo del mi país, que es ahora
Nederland, es para ser creído y sostenido. Yo tengo trabajo y como gracias al
sistema; ansío también cosas que el sistema no me da, pero para que el sistema
sea igualitario debe restringirse el poder del individuo. El sistema puede
fallar, pero yo no dejaré de creer en él, pues tengo fe en la vida y en el
esfuerzo colectivo e individual. Y todo esto es indistintamente del color
político. La política es sólo una excusa del sistema.
En mi verdadero país, en el país origen de esta lengua en que escribo,
nunca me hallé a mis anchas, nunca quise trabajar, casi no quería tener amigos
–sólo quería escribir y me apoyaba siempre en la familia, que no es de ese
país, sino de mi país propio. España puede ser buena para algunos, no para mí.
Sin duda algún día, probablemente no tan lejano, amanezca en España. Pero que
significa España para los muertos, u Holanda misma.
Que escriba estas frases se debe a que existe la duda mía, y de los que me
acompañan en el viaje. Ante esa duda yo reacciono con confianza ante el
sistema. Muchos me tildarán de reaccionario, de acomodado. Pero yo soy por y
para el sistema de motu proprio, y eso que el sistema ignora, voluntariamente o
no, la complicada urdimbre en que trastabillo con mis patitas de araña.
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