sábado, 17 de marzo de 2012

22

Ratas, verdaderos mercachifles. Cómo se puede jugar así con el arte, con lo único que de veras tiene valor. Pues el amor es una gansada de los románticos y la ciencia una tergiversación de la verdad según el sistema en curso. Ratas, abomino de vosotros. Aunque me tilden de orgulloso, aunque se metan conmigo en el ágora. Si lo que escribo no tiene valor, pase; si no hay poetas vivos, pase. Pero no me ahoguéis el arte con soldadas inútiles, con artificios e imposturas. Lo sé de cierto, el mensaje de los profetas todavía está oculto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario