No hagáis planes, nunca, no sirven para nada. No es bueno templar la voz con acero, ni afilar la pluma en el hacha del verdugo. Sed sinceros con vosotros mismos, pues no llegaréis a serlo con nadie más. No os defináis nunca, no penséis que sois cristianos o musulmanes, la religión es poca cosa cuando sólo existe una fe en un Dios único. Amad vuestras costillas, aunque ellas sean mujeres. Y no os arrastréis nunca, pues la babosa es el más miserable de los seres; que os guiñen un ojo, y entonces plantad vuestros reales, o corred, corred hasta que el viento se pierda de vista.
Las puertas que se abren en una experiencia imaginaria, tan real como la vida misma.
lunes, 26 de diciembre de 2011
viernes, 16 de diciembre de 2011
18
No deberíamos alzar tanto los brazos. Al fin y al cabo nuestra situación no es la peor, al contrario, es bien razonable. Nos duele el corazón, nos duelen los ojos, hasta la podrida muela nos duele; mas es un dolor nada comparable con el que tuvieron los profetas, todos ellos. Nos sentimos tristes, lloramos sangre y no tragamos las injusticias; pero que es todo comparado con la agonía de los antiguos escribas. Se ha hecho el mundo, pero no para nosotros; la mesa está puesta, pero no comeremos de ella. Nuestro mundo está aún por hacerse, los manjares que degustaremos todavía no han sido pensador por nadie.
viernes, 2 de diciembre de 2011
17
Extiendo la mano y nada alcanzo, no es que no tenga dedos, no es que no tenga potencias prensiles; pero aun así mis manos no llegan a ese sol amado, es reacia la caricia a ese cabello. Por mucho que me crezcan los brazos no lo alcanzo, no podré nunca alcanzarlo, pues esas mejillas sonrosadas son inalcanzables. Todo lo que amo me separa de ella, nuestras disparidades, nuestros gustos contrarios, todo trabaja en contra nuestra. Y a veces parece que alcanzo la puntita de su nariz, y descanso, con todas las carnes sin peso.
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