Busco la perfección en todas las cosas, hasta en una caja de cerillas. No soporto las baldosas levantadas o las duchas torcidas. No soporto los alambicados cantos de las sirenas, ni las memeces de los apuntadores. Voy tras de la complitud, de la palabra perfecta, si no en sí misma, sí en su contexto; pues somos discurrires repentinos y caudalosos, y es muy difícil que no se nos lleve la corriente. Al menos aprenderé a hacerme las uñas y a no insultar a la concurrencia, cosa harto complicada.
Las puertas que se abren en una experiencia imaginaria, tan real como la vida misma.
viernes, 30 de septiembre de 2011
sábado, 24 de septiembre de 2011
9
Nos conmueve el tiempo, el paso silencioso de los reptiles, nos conmueve todo lo que brilla, pues somos urracas viles, entrapadas en lobreguez. Es la imperfección, los dedos sarmentosos de los pies de una mujer, su labio casi leporino. Somos imperfectos hasta en la sombra, se nos hizo de remiendos y andrajos, y andamos zarrapastrosos hasta la tumba. Por lo menos andamos, diría el filósofo, y no nos arrastramos. Aunque yo sí que me arrastro a la sombra de una duda, bajo un roble cuyas bellotas de hormigón caen sobre mi cabeza.
sábado, 17 de septiembre de 2011
8
El ocho me hace pensar en una araña, y la araña me hace pensar en locura, no sólo en la mía, sino la que compartimos y de la que nos arrebatamos las migajas. Nos miramos a los ojos en rebatiña, auscultando nuestros insulsos sentimientos, más de víboras que de hombres. Aunque yo calculo que la paranoia también puede ser benigna, que todos los que me persiguen, reales o imaginarios, tienen un sentido intrínseco. Que no es banal que hasta yo mismo me persiga, atraído por mis propios calcañares. Es una ruleta, es el puritito azar, en el que todos giramos y en el que la bolita a las veces se nos escupe a la cara. Como si fuera el escupitajo de un Mesías.
martes, 6 de septiembre de 2011
7
Quién no desea el éxito? Sobre todo en este mágico número. Quién no mancha de sudor bermejo su espada? Quién no habla con las piedras cuando las piedras callan? Somos nulos, promedios de ceros, y es normal que nos guste destacar, buscar nuestros lectores o acólitos, tirar para arriba de la espita y llenar la olla de vapor. Así me siento mejor, menos solo, pues es de la soledad de lo que siempre huimos, aunque la busquemos encarnizadamente. A ti, mi ocasional lector, que benignamente te agachas a esta página, a ti dedico el número siete, el número de nuestra fortuna. Muchas puertas se abrirán en esta vida, pero la siete es de las más afortunadas.
sábado, 3 de septiembre de 2011
6
Es una buena tajada, un sexto, aunque yo quiero llevarme más, quiero llevármelo todo; y con las manos llenas correr al cadalso. Así habló mi inconsciente, así habló Zarathustra, sé lo que he hecho despierto, pero y todo lo que duerme dentro de mí, todo lo que cayó en el pozo del deseo. Mucho sucede sin yo darme cuenta, mucho sucede en mi secreto, manos tejen telarañas que me empantanan, neuronas en la sombra mueven mis manos alevosamente. Y yo me escurro, yo me escurro hacia templados lodazales.
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