sábado, 27 de octubre de 2012

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Con frecuencia me entran ganas de coger un garrote y liarme a dar garrotazos en la calle, hacer reventar los cráneos como calabazas maduras. O me entran ganas de violar a las vecinas, sin que quede exenta ninguna. El pensamiento es pesado y los hierros también. Mas yo haré siempre lo correcto, y no mataré a nadie, pues no tengo uñas ni garras para afrontar el momento. Con frecuencia me siento ruin de pernera, y viajo por mil travesuras imaginadas. Mas yo haré siempre lo correcto, nunca errarán mis pasos, pues yo no estoy tan cuerdo. No soy tan normal como para besar ese ala de sombrero.

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