Con frecuencia me
entran ganas de coger un garrote y liarme a dar garrotazos en la calle, hacer
reventar los cráneos como calabazas maduras. O me entran ganas de violar a las
vecinas, sin que quede exenta ninguna. El pensamiento es pesado y los hierros también.
Mas yo haré siempre lo correcto, y no mataré a nadie, pues no tengo uñas ni
garras para afrontar el momento. Con frecuencia me siento ruin de pernera, y
viajo por mil travesuras imaginadas. Mas yo haré siempre lo correcto, nunca
errarán mis pasos, pues yo no estoy tan cuerdo. No soy tan normal como para
besar ese ala de sombrero.
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