Mi fe es un hecho
que disfruto individualmente, y no es nada social, como eso que llaman
religión; que no está mal, no la vitupero como los incrédulos, solo digo que es
trabajar para el grupo y no para uno mismo. Del mismo modo me aburre mi trabajo
productivo, pues es crear en lo social; nada que ver con mis estudios, en los
que creo hacia Dios, pues enriqueciendo mi alma soy mayor y miro a los hombres
sin rencores. Estar entre los hombres duele un poco, asecharlos es menos
dañino. Si despejo el rostro de Dios de todos los pingajos que le hemos colgado
queda un espejo bruñido, cuyo reflejo
perdimos al nacer.
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