sábado, 1 de junio de 2013

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Yo escapo de la muerte escribiendo, entre mis palabras se haya la puerta en que escapo a otra vida, en que me sé a mí mismo diferente. El sentido de la vida es éste, luchar a pecho descubierto, sin encubrir nada o lo poco necesario; el sentido de la vida es escribir, pero no a destajo, sino ese rato de ocio, esa hora precisa entre el café y la siesta. Escribir se nutre de poesía, y se es más puro cuando se siente en poesía; la poesía es la puerta más bella de todas porque es la más desconocida. Aprended a amar la poesía, pues en último término vosotros sois sus hijos. Y, sobre todo, no matéis al cordero si las señales no son evidentes.

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