Yo escapo de la
muerte escribiendo, entre mis palabras se haya la puerta en que escapo a otra
vida, en que me sé a mí mismo diferente. El sentido de la vida es éste, luchar
a pecho descubierto, sin encubrir nada o lo poco necesario; el sentido de la
vida es escribir, pero no a destajo, sino ese rato de ocio, esa hora precisa
entre el café y la siesta. Escribir se nutre de poesía, y se es más puro cuando
se siente en poesía; la poesía es la puerta más bella de todas porque es la más
desconocida. Aprended a amar la poesía, pues en último término vosotros sois sus
hijos. Y, sobre todo, no matéis al cordero si las señales no son evidentes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario