miércoles, 5 de junio de 2013

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No creas que el mundo gira a tu alrededor, ni siquiera que tú giras alrededor de él; el movimiento es aparente, en realidad todo está inmóvil, las manos inmóviles, los pies inmóviles, hasta el mismo corazón está quieto. Lo que se mueve es el pensamiento, pero éste es imperceptible, invisible a los ojos y al alma. Nada gira en torno a ti, pues tú careces de importancia, como yo, como todos, no eres una tierra, ni un sol, si eres un astro sería difícil averiguar tu naturaleza. Yo tardé muchísimo en darme cuenta que no era centro, sino periferia, y más que nada la periferia de la periferia. Y sigo escribiendo, sigo en mis unos, porque hasta en esta distancia puede haber una alma amiga.

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