No creas que el
mundo gira a tu alrededor, ni siquiera que tú giras alrededor de él; el
movimiento es aparente, en realidad todo está inmóvil, las manos inmóviles, los
pies inmóviles, hasta el mismo corazón está quieto. Lo que se mueve es el
pensamiento, pero éste es imperceptible, invisible a los ojos y al alma. Nada
gira en torno a ti, pues tú careces de importancia, como yo, como todos, no
eres una tierra, ni un sol, si eres un astro sería difícil averiguar tu
naturaleza. Yo tardé muchísimo en darme cuenta que no era centro, sino
periferia, y más que nada la periferia de la periferia. Y sigo escribiendo,
sigo en mis unos, porque hasta en esta distancia puede haber una alma amiga.
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