Todo es ficción,
todo lo que sentimos, vemos y palpamos no es más que sombra, un recuerdo
hirsuto del pasado o del futuro. No os desviváis por la carne de sexo moreno,
ni por las mejillas sonrosadas; todo es fingido, no hay ningún aplomo de
realidad en las cosas, las cosas son unas natillas ralas que se precipitan por
el sumidero infinito de la realidad. Aprended a moveros entre sombras y
reflejos, así tendréis una oportunidad de vivir realmente, no en el sueño.
Porque sabedlo bien: sólo Dios es real, lo demás es fingido por nosotros y por
el mundo.
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