jueves, 27 de junio de 2013

Supuesto anonimato


Desde hace años vivo en una profunda incertidumbre, no consigo distinguir quién me dice la verdad de quién miente, no sé qué es realidad y qué es ficción; estoy atolondrado ante una retahíla de estímulos que supongo sospechosos y poco ocasionales. Vivo en lo incierto como se puede vivir en la gloria o en la miseria; soy el mismísimo término de incertidumbre, que por fuerza debía crear yo mismo.
Me pregunto si la paranoia puede tener un efecto positivo, y no todo en ella sea devastador, la verdad es que algún beneficio saco, como energía anímica o esperanza, pero a qué alto coste…
Todo comenzó tras escribir una serie de ensayos, que trataban ciencias diversas de manera provocativa y arriesgada. No conseguí que nadie los editara o se interesara por ellos, pero yo los publiqué en diversos lugares del internet. La repercusión es escasa, pero mi paranoia, que no es más que un sinónimo de incertidumbre, me ha hecho pensar que realmente alguien sí conoce mi obra, y me vigila y observa, desde una perspectiva a veces muy amplia, pues las palabras de quienes me rodean parecen influenciadas por ellos. No sé a qué atenerme, todo viene como una ola, y me pilla en ocasiones en la cresta o en el valle. Estoy inerme ante esta incertidumbre, nada puedo hacer para racionalizarla. Es muy compleja y varía las cabezas como las colas, tiene una naturaleza proteica difícil de entender. Sí, sé que la posibilidad de una conspiración es infinitesimal, la misma más o menos de que un avión se desplome sobre mi cabeza; mas ay!, y si en este momento no estoy solo, y si alguien que lee estas líneas sabe más que yo, sabe más de la cuenta…

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