viernes, 21 de junio de 2013

65


Nuestras limitaciones nos hacen fuertes, verdaderos hombres de pelo en pecho, bestias dominicales. No por mucho medrar en el absurdo se llega antes al cielo, debemos conocer nuestra torpeza para hacernos grandes, y abominar del absurdo, que es puta improvisada. Yo que soy tan grande dentro de mi alpargata sé de lo limitado que somos, y que casi todo resulta ansia, y no hay para donde tirar o resoplar, sólo un tierno cardamomo entre los dientes, un bozal para los leones que son perros falderos de un dios diminuto. Quizás no sea león, ni siquiera perro, y sólo un freno entre los dientes de la caballería.

No hay comentarios:

Publicar un comentario