sábado, 1 de junio de 2013

59


Creemos vanamente que los deseos son realidades, que lo que queremos existe por sí mismo; mas todo es ficción y fingimiento. No somos más que un trapo estrujado, un agua sucia que corre por el sumidero, y mentiremos mil veces antes que reconocer que ese deseo no tiene cabeza, que es una impostura de un alma débil; porque entre cien débiles hay uno fuerte, y entre cien fuertes los débiles son legión. No nos dejemos arrastrar por la aparente abundancia, el verdugo ya tiene el hacha en la mano, todos nuestros segundos están ya contados, y cuando baje el hierro lloraremos como damiselas, pues los débiles somos todos legión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario