sábado, 25 de mayo de 2013

Cerré la puerta de casa...


Cerré la puerta de casa? Apagué la luz de salita? Cerré el grifo del baño? Apagué la calefacción? Son pensamientos recurrentes, me vienen a la mente, se agolpan y luego estallan. Pero es que cerré la puerta de casa al marcharme?
Ya hace mucho que partí, de hecho espero ya no volver, pero aún así este tipo de pensamientos insidiosos me asaltan de la noche a la mañana. No me los puedo sacar de la cabeza.
Pero, Dios!, estoy muerto, ahora estoy muerto y muy lejos de la casa, por qué ha de preocuparme si cerré la puerta de casa? Por qué si la calefacción quedó prendida y arde toda la vecindad?
En este apartado limbo ya nada es lo mismo, ni siquiera ser feliz es lo mismo. Pero, y si no cerré la puerta de casa… que voy a hacer entonces…

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