Lo que buscan los
hombres es atención, ser mirados y escuchados, aunque sea incluso sobre el
patíbulo. Los hombres buscan las miradas como frutos del Edén, buscan otros
ojos tal si fueran golosinas. Por eso somos tan poca cosa, por eso es nuestra
fe tan exigua, porque si amamos estando solos amamos sólo por eso, por estar
solos. Y el resto es gimotear y rechinar los dientes. No concibo mi soledad sin
los otros. La soledad es como el árbol Zaqqum, que estando en medio del
infierno no arde; y sus frutos son como cabezas de demonios, los deseos que se
nos caen de las solapas.
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