lunes, 28 de enero de 2013

45


Los ideales colapsaron en la palma de la mano. Como un puñado de hormigas isomorfas, pues así es como mueren los seres, entre paños y discursos isomorfos, menos de madera que de tierra, y entre estertores insignificantes. Los ideales nos hicieron pueblo, nos condujeron por los márgenes de los volcanes, limítrofes a la utopía, al chascarrillo desusado. Somos hombres porque ideamos y desharemos la baraja una y mil veces antes de entrar a la gehena, pues las piedras también ríen y también idean en su eternidad de agua y arena, en su corriente de polvo. Amaré mi ombligo hasta el crepúsculo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario