sábado, 31 de agosto de 2013

Gajes de la edad


Con los años el cuerpo se deteriora y nacen enfermedades anteriormente desconocidas. Pero la mente fructifica si se la alimenta correctamente, y puede durar muchísimo, no digo que hasta el momento de la muerte, pero casi.
Una inteligencia joven es más osada, ve muy lejos; yo ahora no tengo las esperanzas de los veinte años, no escribo con esa soltura. Mas entiendo las cosas mejor en su conjunto, antes entendía más bien los particulares, los hechos concretos. Ahora soy más de mi creador, de su pensamiento, que es el del mundo entero.
Lamento decir que en cuarenta años no he aprendido nada de la mujer, la desconozco como siempre. Lo único que he aprendido es el tipo de relación que deseo tener con ellas. Yo debo ser un hombre raro porque mi modelo se asemeja al de los “na” chinos, extraordinariamente curioso. Están las mujeres de la familia, a las que quiero mucho y con las que tengo un contacto diario; las otras mujeres, las beneficiables, me interesan para momentos puntuales, y no llegan a pasar de un status de amiga de segundo grado, que es como una colega o la mujer o amiga de un amigo. No tengo ni he tenido nunca una amiga de primer grado, a no ser en contadas ocasiones y durante períodos de tiempo muy breves.
 Envejecer no es tan difícil, los achaques no son tan pesados. Ahora que el nivel de frustración sí aumenta si no vas alcanzando tus metas. Y casi nadie las alcanza, sólo los bobalicones. Estoy contento con lo que he escrito, estoy contento con lo que he aprendido; pero siempre me gustaría escribir un libro más, hallar por ejemplo otra teoría científica; o estudiar ruso, o progresar en mi conocimiento matemático.
Envejecer no es tan difícil, ni siquiera morir lo es, como nos enseñó nuestro padre. Hay dolor, mucho, desesperanza, mucha, villanía, extrema; pero nadie me negará que todo tiene un final, el término de los pesares de Job llegó, y así el nuestro.

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