Las puertas que se abren en una experiencia imaginaria, tan real como la vida misma.
sábado, 17 de agosto de 2013
74
A
veces estoy como muerto, no tengo ganas de na’. Estoy en esa morriña de la
depresión y el disgusto. Ya sé que lo único que puede salvarme es escribir, la
razón última de mi existencia, y eso aunque mis poemas quizás no valgan un
ochavo, y eso a pesar de mi tristeza. La literatura ahora no tiene mucho
sentido, y lo más probable es que no lo tenga porque llama la atención de poca
gente. Por qué negarlo, a mí me gustan los desfiles, las medallas en el pecho,
y toda suerte de alharaca. Me gusta la bulla, pues. Hasta he considerado la
posibilidad de un Nobel, como quien se arrulla con música extraña, o quien
pinta con el viento por paleta. Pues que soy en el fondo sino un niño.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario