sábado, 27 de julio de 2013

71


Te echo de menos, Noelia, y a mí también me echo mucho de menos; estoy como desamparado de mí mismo, terriblemente lejos del hogar; y con una rabia inaudita de ser esquivado por el éxito. Sí, no tenéis que recordármelo, los peligros del éxito son inmensos para el monomaniaco, para el apóstol, si antes todas las miradas iban hacia mí, ahora todo se cuadruplica, se exaspera hasta reventar. No tenéis que repetirme vuestro dictamen, que no es otro que el del destino: permanecerás solo y desahuciado por el éxito hasta que revienten tus palabras en una piñata de otoño, lejos de la rapiña de los supuestamente ilustrados. “Caelum et Terra transibunt, verba autem mea non transibunt.”  

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