Quién no desea el éxito? Sobre todo en este mágico número. Quién no mancha de sudor bermejo su espada? Quién no habla con las piedras cuando las piedras callan? Somos nulos, promedios de ceros, y es normal que nos guste destacar, buscar nuestros lectores o acólitos, tirar para arriba de la espita y llenar la olla de vapor. Así me siento mejor, menos solo, pues es de la soledad de lo que siempre huimos, aunque la busquemos encarnizadamente. A ti, mi ocasional lector, que benignamente te agachas a esta página, a ti dedico el número siete, el número de nuestra fortuna. Muchas puertas se abrirán en esta vida, pero la siete es de las más afortunadas.
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