Bello número, bella película. Quien dijo sí alguna vez lo dijo siempre. Debería preguntarme a mí mismo si realmente soy sabio, pero cómo lo voy a ser si ni siquiera he aprendido a querer a la gente. Este es un punto importante, el mensaje del Cristo, hay que amar al prójimo al menos tanto como amamos nuestra semilla, o nuestro ombligo. Pero se puede ser sabio a medias, en un pote de números, mas eso no ayuda a vivir, y lo que yo quiero realmente es ser un sabio a enteras. Colgaré mis harapos de ciencia, mi escuálido verbo, y hablaré con los hombres, con el hombre, una vez más, como siempre, pues también mi ombligo toca el cielo.
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