La vida es tan
corta que los dedos se me anudan, los ojos bisojan y alguna víscera cesa de
batir. La vida es tan corta que tengo hambre a deshoras, y no como, porque es
triste tener hambre, y porque en la vida
sólo hay espacio para dos ideas y dos amores. Yo ya acaricié las dos ideas, por
eso estoy un poco pocho ahora, pero de amores me resta uno por vivir. Y espero,
espero asido a la pata de la cama, ese amor otoñal que deje esencia en mi
lengua, que sacuda las telarañas de mi ombligo y me obligue a subir hacia
abajo. Como una flecha que cae en el limbo, o una piedra que a ratitos
sonrojea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario