Los pecados
pasados y futuros no importan, no importan otras vidas, sólo importa esta vida,
este momento y su coherencia, pues es ahora que me sé eterno, que siento las
baldosas bajo las uñas y me sangra la nariz. Ahora es cuando viven y mueren mis
esperanzas, ahora es cuando soy leído sin ser entendido, a pesar de la prosa
fácil, a pesar del acomodamiento al estilo. Y es ahora que estoy sentado a mi
diestra, muy próximo a mi ombligo, a mis cuatro dedos de frente. La gehena
existe en la ficción, el paraíso en la ilusión. Sólo hay ahora y ése no es más
que lógica del momento.
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