sábado, 22 de octubre de 2011

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Las desventajas son múltiples y obvias, te quitan la libertad, te quitan las alas, respiras asfixiado un aire enrarecido. Naces al mundo pleno de deseos, quieres la gloria, quieres la mujer, el confort; y lo único que queda siempre, la única absoluta libertad de que en verdad gozas, es el arrimo de Dios. Pobres ateos, que se arriman a la nada, sin saber que la libertad que propugnan es la misma de nosotros. Todos somos libres en él, y lo de aquí abajo no son sino ataduras, mezquindades innatas. Boguemos hacia el sol en una nave de osamentas, que nuestros muertos nos sostengan.

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